La Policía de Investigaciones (PDI) se sorprendió al allanar los domicilios del clan Cisternas-Gaete. A diferencia de otros grupos dedicados a actividades ilícitas, las viviendas no contaban con sistemas de vigilancia avanzados ni puertas blindadas, lo que sugiere que sus integrantes quizás no percibían la gravedad de sus acciones. Una fuente de la Unidad de Investigación, familiarizada con el caso, comentó que “puede ser que no estaban realmente conscientes de que lo que venían haciendo era un delito grave que podría llevarlos a la cárcel”.
Durante casi una década, esta organización operó ilegalmente, dedicándose a la captación y retransmisión de señales televisivas mediante tecnología IPTV. Generaron ingresos cercanos a los $4.500 millones a través de plataformas como Ultra IPTV y Mega IPTV. A pesar de denuncias de compañías afectadas en 2018 y 2019, y alertas de la Unidad de Análisis Financiero (UAF) en 2019 y 2020 sobre operaciones sospechosas, la red continuó funcionando hasta octubre de 2026, cuando la Fiscalía de Alta Complejidad y Crimen Organizado de la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente, junto con la PDI, logró desarticularla.
En el centro de esta operación se encontraba Bruno Patricio Cisternas Gaete, hijo del fundador del negocio. Descrito como un joven reservado y con amplios conocimientos informáticos, Bruno fue clave para escalar el emprendimiento familiar. Pasaba gran parte de su tiempo frente al computador, combinando labores informáticas con simuladores de vuelo. A medida que el negocio crecía, su estilo de vida cambió drásticamente, incluyendo decenas de viajes al extranjero, autos de lujo y la compra de una avioneta, elementos que contrastaban fuertemente con sus ingresos declarados y se convirtieron en piezas fundamentales de la investigación.
El origen del negocio se remonta a 2017, cuando Luis Patricio Cisternas Marín, padre de Bruno, inició una pyme para comercializar señales de televisión por internet de forma pirata, sin las autorizaciones necesarias para retransmitir los contenidos. Bruno, con sus habilidades informáticas, se integró al poco tiempo y ayudó a sofisticar la estructura. Según los investigadores, constituyó sociedades como Grupo CG SpA, creada en abril de 2020, para canalizar los ingresos y darles una apariencia de legalidad.
Cuando Bruno cumple su mayoría de edad crea empresas de fachada, empresas fantasma, continuando con este negocio ilícito. Lo hace para poder legitimar todos estos ingresos de origen ilegal —explicó Luis Navarrete, jefe de la Brigada Investigadora de Lavado de Activos Metropolitana de la PDI.
Este mecanismo le permitió a Bruno disponer de grandes sumas de dinero y adquirir bienes de alto valor. El modelo de negocio era simple: la organización captaba señales de operadores legales como DirecTV, Movistar, VTR y Claro, y las retransmitía sin autorización a través de servidores y plataformas propias. Así, ofrecían a sus clientes una amplia gama de canales a precios mucho más bajos que los proveedores legítimos.
Por ejemplo, Ultra IPTV vendía planes mensuales desde $4.990, y Mega IPTV desde $5.990. Los pagos se realizaban mediante transferencias bancarias directas o a través de intermediarios como Flow, Khipu y Mercado Pago, lo