La legendaria muerte de Harry Houdini, atribuida durante un siglo a los golpes recibidos en el abdomen, está siendo cuestionada por una nueva investigación. Contrario a la creencia popular de un deceso provocado por la imprudencia de un estudiante, una especialista en medicina forense sugiere que la verdadera causa fue mucho más prosaica: una comida hospitalaria.
A casi un siglo de su fallecimiento en octubre de 1926, el ilusionista vuelve a ser noticia por las conclusiones del libro Houdini: The Man Who Died Twice, de la investigadora Larrian Gillespie, que pone en duda tanto la causa como la fecha oficial de su muerte.
La versión tradicional sostiene que Houdini murió el 31 de octubre de 1926, a los 52 años, debido a una peritonitis causada por una apendicitis. Esta condición se habría agravado después de que Jocelyn Gordon Whitehead, un estudiante de la Universidad McGill de Montreal, lo golpeara repetidamente en el estómago el 22 de octubre. El incidente habría ocurrido porque Whitehead le preguntó si realmente podía soportar puñetazos en el abdomen, y aunque el mago aceptó la demostración, no habría tenido tiempo de preparar sus músculos para recibir los impactos.
No obstante, Gillespie propone una explicación diferente. Su investigación sugiere que Houdini habría fallecido el 30 de octubre y no el 31, como indica su certificado de defunción. La autora argumenta que el desenlace fatal comenzó durante su recuperación de una intervención quirúrgica. El 28 de octubre, un médico habría autorizado que comiera un plato de verduras con crema agria, conocido como farmer’s chop suey. Según la hipótesis de Gillespie, estos alimentos ricos en fibra habrían provocado una obstrucción intestinal en un organismo aún debilitado por la operación, lo que habría derivado en una infección y un shock séptico que finalmente le quitaron la vida.
Gillespie ha declarado que existen inconsistencias entre los documentos médicos y el certificado de defunción. Incluso plantea que el entorno de Houdini pudo haber favorecido el registro de su muerte el 31 de octubre para hacerla coincidir con Halloween y así perpetuar su leyenda.
Sin embargo, esta teoría está lejos de generar consenso. El investigador Bruce Averbook ha cuestionado la idea de que la familia hubiera alterado la fecha en medio del duelo, mientras que el especialista John Cox considera que se requiere una segunda opinión para validar las conclusiones médicas de Gillespie. Por el momento, la explicación de Gillespie es solo una hipótesis y no un diagnóstico histórico probado. Lo que sí logra es reabrir un misterio que por décadas alimentó la leyenda de Houdini y pone en duda que un simple golpe haya terminado con la vida del hombre que parecía escapar de todo.