Chile se ubica como el tercer país con la peor tasa de fecundidad del mundo, solo superado por Corea del Sur y Singapur, lo que plantea un grave desafío demográfico. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revelan que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) es de 0,99 niños por mujer, cifra significativamente inferior a los 2,1 necesarios para mantener una población estable.
El doctor Aníbal Escarella, especialista en fertilidad y director médico de la Clínica de Reproducción Humana de la Universidad de Valparaíso, advirtió en Radio Bío Bío sobre las severas consecuencias de mantener esta tendencia en los próximos 20 a 30 años. Según Escarella, Chile experimenta una transformación demográfica acelerada, una de las más rápidas a nivel global.
El experto detalló que la baja natalidad impactará en la fuerza laboral, el sistema de financiamiento de pensiones y la capacidad del sistema de salud para atender a una población envejecida. «En los últimos 10 años, la cifra de nacidos cayó de 250 mil niños a 150 mil», señaló Escarella, lo que ya está generando cambios en matrículas de jardines y colegios, y se proyecta a universidades, enrolamiento en Fuerzas Armadas y la masa laboral.
«Si se mantiene esta tasa de fecundidad baja, ¿qué va a pasar en los próximos 20 o 30 años? Estamos viendo una transformación demográfica muy acelerada, probablemente la más rápida de todo el mundo. Chile está en el tercer lugar con la menor tasa de natalidad. En los últimos 10 años, la cifra de nacidos cayó de 250 mil niños a 150 mil. Eso ya está generando cambios en todos los ámbitos: las matrículas de jardines infantiles, colegios y así va a ser después en las universidades, en quienes pueden enrolarse en las Fuerzas Armadas y Carabineros, en la masa laboral y en los pensionados. Va a ser una cadena de eventos sumamente estrepitosa y rápida. En los próximos 30 o 40 años, este país va a cambiar mucho. El 30% de nuestra población va a estar sobre los 60 años y eso va a generar desafíos. Este es el desafío más importante de nuestra generación, junto con la inteligencia artificial. Cada uno de nosotros, en su propio rol, en su propio lugar, va a haber afectado su cotidianidad y eso yo creo que debiese ser un llamado a la acción, un llamado a la movilización y tomarse muy en serio esta situación.»
Escarella lamentó que la política pública no aborde la crisis de natalidad con la urgencia necesaria, atribuyendo esta inacción a los períodos de gobierno cortos que dificultan una mirada a largo plazo. Subrayó que, según el Ministerio de Hacienda, desde el año 2042 no habrá suficientes mujeres para revertir la tasa de natalidad, lo que hace el tema aún más crítico.
Respecto a posibles soluciones, el especialista vinculó la natalidad con el derecho de las mujeres a desarrollarse, proponiendo políticas que permitan a las familias alcanzar el número de hijos deseado. Una encuesta a 2.000 mujeres reveló que, aunque tienen en promedio 1,6 hijos, desean tener cerca de 2,5. La clave, según Escarella, es reducir esta brecha trabajando en los factores económicos, sociales y médicos que impiden a las personas tener los hijos que planifican.
El objetivo no es alcanzar tasas históricas de seis o siete hijos, sino aproximarse a la tasa de recambio poblacional de 2,1, respetando la autonomía de las mujeres. Países como Francia, Hungría y los escandinavos invierten significativamente en políticas de apoyo a la natalidad, lo que sugiere un camino para Chile.