El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, nuevamente se encuentra en el centro de una controversia diplomática. Días antes de sus polémicas declaraciones sobre el estrecho de Magallanes, el diplomático había generado ruido al referirse a la soberanía antártica chilena, asegurando que “no hay una Antártica que pertenezca a Chile”.
Estas afirmaciones ocurrieron el pasado martes en un encuentro virtual organizado por la Fundación Chilena del Pacífico, según reportó La Tercera. En dicha instancia, Judd fue consultado sobre el futuro del sistema antártico, las reclamaciones territoriales y el rol de Estados Unidos en las discusiones internacionales sobre el continente blanco.
Aunque en un inicio el embajador manifestó que el tema estaba fuera de sus atribuciones, posteriormente profundizó sobre las aspiraciones chilenas. Según lo consignado, Judd sostuvo que “Antártica queda fuera de mi jurisdicción, el sistema de tratados de Antártica dice que no hay un territorio que es de un país, por lo tanto no hay una Antártica que pertenezca a Chile”.
El representante estadounidense también aludió a las reclamaciones territoriales de Chile y Argentina, que en parte se superponen. Explicó que “hay territorio que se dice de Chile y Argentina también dice que es de ellos, por lo tanto hay reclamaciones en disputa en la Antártica y es por eso que existe el sistema de tratados”.
Estas declaraciones quedaron relegadas a un segundo plano, ya que la atención pública se desvió hacia la nueva polémica protagonizada por Judd al día siguiente. El miércoles, durante un evento de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), el embajador condicionó la cooperación de Estados Unidos en seguridad para proteger los derechos chilenos sobre el estrecho de Magallanes, sugiriendo que esta colaboración debía considerar también los intereses de su país.
Sus palabras provocaron una ola de cuestionamientos y la inmediata reacción de la Cancillería. El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, enfatizó que “el estrecho de Magallanes fue, es y será siempre chileno” y negó la necesidad de respaldo extranjero para la soberanía nacional. El canciller no descartó una nota de protesta diplomática, pendiente de una evaluación exhaustiva de las declaraciones.
“Disfruto de una buena teleserie tal como cualquier persona, pero este drama está siendo tergiversado”
La controversia escaló hasta el Congreso, donde la mesa del Senado defendió la autonomía de Chile para resguardar su territorio sin imposiciones externas. En respuesta a las críticas, Judd emitió un comunicado a Radio Bío Bío, donde negó haber condicionado la soberanía y argumentó que sus palabras fueron malinterpretadas. Afirmó que su intención era resaltar las oportunidades de cooperación bilateral en seguridad y desarrollo.
Mientras la discusión pública se enfocaba en Magallanes, las previas declaraciones de Judd sobre la Antártica también requerían una respuesta. Consultado sobre este punto, el canciller Pérez Mackenna defendió la postura histórica de Chile y afirmó que el país cuenta con sólidos antecedentes para sus reclamaciones, las cuales se basan en derechos geográficos, históricos y jurídicos.