El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió este jueves sobre la posibilidad de que Moscú utilice “todo tipo de armas”, incluidas las nucleares, si las fuerzas de la OTAN atacan el enclave de Kaliningrado o cualquier otra región del país. A pesar de esta declaración, afirmó que Rusia, que inició una ofensiva a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022, “no tiene la intención de atacar a nadie”.
Durante su intervención en el club de debate Valdái, Putin fue categórico: “Si llegamos a un ataque directo contra la Federación Rusa, y me refiero a Kaliningrado, pero también puede pasar con cualquier otro territorio, por supuesto, en la agenda figurará inevitable e inmediatamente la cuestión del empleo por parte de Rusia de todo el armamento a su alcance. Eso es inevitable”.
El líder del Kremlin puntualizó que, si bien las declaraciones recientes de los diplomáticos rusos fueron precisas, en ningún momento mencionaron explícitamente las armas nucleares. “Nosotros no asustamos a nadie (…), esas no son intimidaciones, sino la respuesta a los intentos de amedrentarnos”, enfatizó.
La advertencia surge en un contexto de creciente tensión en torno a Kaliningrado, un territorio ruso ubicado en el mar Báltico que colinda con Polonia y Lituania. Putin criticó los “sucesivos ejercicios militares en el mar Báltico” y los “intentos de interceptación” de buques rusos, calificándolos como una “escalada”.
“No tenemos la intención de atacar a nadie ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050. Pero si nos enfrentamos a una agresión, responderemos. Y los ciudadanos de los países europeos deben entenderlo”, insistió el mandatario ruso.
Aun reconociendo que la Alianza Atlántica posee un potencial económico y demográfico superior, Putin resaltó la posesión de armamento estratégico por parte de Moscú, haciendo una clara alusión al armamento hipersónico “que nadie posee”. “Debemos aprovechar nuestra ventaja competitiva”, declaró.
Los países de la OTAN han realizado diversas maniobras militares cerca de las fronteras de Kaliningrado en los últimos meses. Ante esto, Moscú envió un documento condenando un “aumento sin precedentes” de la actividad militar de la Alianza en sus fronteras occidentales. Por su parte, la OTAN ha calificado de “retórica nuclear irresponsable” el contenido de ese documento ruso, que considera un posible “bloqueo aéreo y marítimo de Kaliningrado” un ‘casus belli’ para Rusia.