La compañía chilena Carozzi se unió a la Red de Empresas para Todas las Edades, una iniciativa de Tálanton que busca crear una comunidad de organizaciones comprometidas con la inclusión, participación y empleabilidad de personas de 50 años o más. Esta adhesión resalta el valor que Carozzi otorga a la experiencia de trabajadores mayores, en un contexto donde el 40% de su personal tiene 45 años o más.
Santiago Valdés, gerente general de Carozzi, subrayó la importancia del aprendizaje mutuo en el ámbito laboral. Valdés explicó que “las personas que han recorrido más camino aportan criterio, conocimiento y perspectiva”.
Las nuevas generaciones, por su parte, impulsan cambios, desafían lo establecido y traen nuevas herramientas. Cuando ambos mundos se encuentran, la organización aprende, evoluciona y crece. Esa es la riqueza de una cultura verdaderamente multigeneracional y vigente como la que vivimos a diario en Carozzi.
La incorporación de Carozzi a la Red cobra especial relevancia por las acciones que la empresa ya implementa en materia de integración intergeneracional. Estas iniciativas forman parte de una cultura consolidada por años y que ahora se sistematiza bajo el programa Carozzi Vigentes.
Carozzi Vigentes tiene como objetivo potenciar el trabajo entre distintas generaciones, combinando la experiencia de los trabajadores de mayor edad con el talento joven dentro de la compañía.
Luz María Rojas, gerente corporativo de Sostenibilidad y Marketing, afirmó que existe una gran sinergia en estos encuentros. “Somos una bonita caja de resonancia, sobre todo para aquellas instancias que conectan con nuestros valores y nuestras formas de ser”, aseguró Rojas.
Rojas enfatizó que el desafío principal reside en la acción concreta. “Nosotros creemos que sí se requiere hacer cosas concretas para poder avanzar en esta materia. Entonces, feliz de que lo hagamos juntos”, añadió la ejecutiva.
El programa Carozzi Vigentes se estructura en cuatro ejes fundamentales: personas y cultura, comunidades, cadena de valor y consumo. Promueve el desarrollo, el reconocimiento y la capacitación de sus colaboradores. Entre sus iniciativas se destacan actividades comunitarias, visitas, formación y apoyo social, además de la colaboración con más de 3.000 agricultores a través de asistencia tecnológica.
Desde Tálanton, Pamela Jiménez, socia de la entidad, valoró la integración de Carozzi como una oportunidad para fortalecer la red, que aún se encuentra en expansión. “Hay mucha ilusión de que sean parte de la red, pero además de que contribuyan con la experiencia que tienen a las otras empresas que tienen ganas de hacerlo y no saben por dónde partir”, señaló Jiménez.
La propuesta de Tálanton busca que las empresas no solo se adhieran conceptualmente, sino que participen activamente en la construcción de nuevas prácticas. La Red se concibe como un espacio de colaboración donde las organizaciones pueden compartir sus experiencias, incluyendo qué iniciativas resultaron exitosas y cuáles no, y qué aprendizajes pueden ser replicados o adaptados por otros miembros.
Pilar Prieto, socia fundadora y asesora legal de Tálanton, vinculó este desafío a un cambio cultural que va más allá del ámbito empresarial. “Nosotros partimos en Tálanton con un estudio muy importante que hicimos a nivel internacional. Ya vimos que esto estaba en otros países desde hace mucho rato, pero en Chile estamos recién creando conciencia”.