Un juez de Nueva York desestimó la demanda de 20 millones de dólares que la tenista Tara Moore había presentado contra la WTA, tras ser sancionada por dopaje. Moore, quien fuera destacada en la categoría de dobles británica, había alegado que la presencia de esteroides en su sistema, detectada en 2022, se debía al consumo de carne contaminada en Colombia.
La jugadora fue suspendida temporalmente, permaneciendo 19 meses fuera de las canchas. Si bien un tribunal independiente revocó inicialmente su sanción, la ITIA (organismo que regula la integridad en el tenis) apeló el caso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Este último confirmó la suspensión de cuatro años para la tenista.
Ante esta decisión, Moore llevó el incidente a arbitraje con la WTA y, al no obtener resultados, procedió a demandar a la asociación tenística en Estados Unidos. Su defensa argumentó que la WTA no proporcionó información suficiente a las jugadoras sobre los riesgos asociados al consumo de carne en ciertos países.
Sin embargo, el juez Andrew Carter dictaminó que la demanda carecía de base legal y que el proceso de arbitraje previo había sido justo. La sanción a la tenista británica, que actualmente tiene 34 años, se mantendrá vigente hasta diciembre de 2027.