La Contraloría Regional de La Araucanía ha emitido un pronunciamiento sobre el uso de las redes sociales institucionales de la Municipalidad de Lonquimay. La entidad fiscalizadora detectó irregularidades en publicaciones que destacaban de manera reiterada el nombre y la imagen del alcalde Eduardo Yáñez Rivas.
La investigación se originó a partir de denuncias anónimas y se centró en contenidos difundidos entre septiembre y octubre de 2025. Contraloría argumentó que las actividades y servicios informados en las plataformas corresponden a la Municipalidad como institución, por lo que su vinculación constante con la figura personal del alcalde no procede.
Además, se constató que la cuenta oficial de Instagram “lonquimay_mascercadeti” utilizó la función “Colaborador”. Esta herramienta permitió que publicaciones municipales fueran replicadas simultáneamente en la cuenta personal del edil, @eyanez0. El organismo consideró que esta práctica desvió un canal institucional para la difusión de una cuenta personal del jefe comunal.
Como resultado de las observaciones, Contraloría instruyó a la Municipalidad y al alcalde abstenerse de repetir estas acciones en el futuro. Las medidas fueron calificadas como correctivas y no implicaron sanciones económicas ni la destitución del alcalde, sino la obligación de modificar las prácticas detectadas.
Consultado por un medio local, el alcalde Yáñez Rivas declinó referirse al tema. Sin embargo, el concejal de Lonquimay, Pablo Labrín, hizo público el informe a través de sus propias redes sociales, enfatizando la importancia de la transparencia.
“Un ciudadano lo ve, pero no tiene tampoco la facultad de informar generalmente, y nosotros sí la tenemos. Nosotros sí tenemos que informar a la ciudadanía, transparentar, y no es un tema personal. Uno tiene que velar por el buen uso de los recursos públicos y la función que a nosotros nos corresponde como fiscalizadores”, explicó Labrín.
Este episodio subraya la necesidad de delimitar claramente el uso de plataformas oficiales y personales por parte de las autoridades, asegurando la primacía de la institución sobre la figura individual.