El piloto Jorge Martínez concluyó la mañana del sábado en el WRC Chile como el mejor sudamericano, enfrentando una jornada que exigió al máximo incluso a los pilotos internacionales con mayor recorrido. Los tramos en el territorio de Arauco demostraron ser extremadamente difíciles, provocando accidentes que afectaron a figuras como Nikolay Gryazin, quien lideraba la categoría Rally 2 antes de salirse del camino.
Martínez también vivió momentos de alta tensión. En el segundo tramo, frente al público VIP del Rally Village, su vehículo realizó un trompo. Sin embargo, la rápida instrucción de su copiloto Rubén, quien le gritó: “Dale, dale, no le bajes”, fue crucial para que pudieran continuar sin perder segundos valiosos. La etapa fue particularmente demandante en cuanto a la gestión de neumáticos, permitiendo montar gomas nuevas antes del último tramo en Arauco.
A pesar de que los abandonos de competidores directos, como Saldívar —conocido por su intensa lucha en los minutos finales del año pasado— le dieron una ventaja, Martínez mantiene la cautela.
“Hay que estar atento hasta el final, que hasta que no se baje la bandera, no hay nada dicho”, advirtió el piloto, subrayando la imprevisibilidad de un Rally Mundial.
El vínculo con la afición local fue palpable en cada sección del recorrido. Tanto en la largada como en Arauco, Martínez fue uno de los competidores más ovacionados por el público chileno. “Son caricias al alma, son cariños que recibimos y nos hacen acelerar un poquito más y vivir con esa pasión de ser local”, expresó con emoción ante el apoyo de los fanáticos.
La visión de banderas chilenas, su imagen en gigantografías en la plaza y los constantes mensajes en su celular representan un incentivo adicional para “devolverles el cariño, tratando de andar lo más rápido posible”, según sus propias palabras.