Las isapres abiertas registraron un aumento de 525 contratos durante julio de 2026, alcanzando un total de 1.513.592 cotizantes. Este es el primer incremento en más de cuatro años y una señal que podría indicar una estabilización para una industria que ha enfrentado una profunda crisis financiera y regulatoria.
Este repunte marca el primer crecimiento desde enero de 2022, rompiendo una racha de 53 meses consecutivos de descensos. Sin embargo, la cantidad de personas en el sistema privado sigue significativamente por debajo de los niveles previos a la crisis, impulsada por los fallos de la Corte Suprema relacionados con las tablas de factores, que generaron órdenes de restitución de cobros.
En enero de 2022, las isapres abiertas contaban con 1.950.996 cotizantes y 3.249.179 afiliados. Para julio de este año, los afiliados, que incluyen a cotizantes y sus cargas, sumaron 2.420.584 personas. Esto representa una pérdida de aproximadamente 437 mil cotizantes y 829 mil afiliados desde 2022, reflejando un ajuste drástico en la industria.
La crisis también llevó a una cartera de afiliados más envejecida. No obstante, el sector observa ahora un escenario de mayor estabilidad gracias a la implementación de la “Ley Corta de Isapres” y una evolución favorable en algunos de sus costos. A esto se suma una reducción en el uso de licencias médicas, lo que ha aliviado las presiones financieras de las aseguradoras.
“Son indicios positivos de estabilización que observamos con atención, aunque todavía es prematuro hablar de un cambio de tendencia”
Así lo valoró Melissa Hohmann Hewstone, presidenta de la Asociación de Isapres, quien llamó a la cautela. Hohmann Hewstone enfatizó que las isapres trabajan en recuperar el crecimiento y desarrollar productos que aborden el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades.
Entre las iniciativas destacadas están las cirugías prepagadas con costo conocido y soluciones con copagos fijos, que buscan ofrecer “mayor certeza” sobre el gasto en salud a los afiliados. Pese al dato positivo de julio, el desafío persiste: revertir la considerable pérdida de afiliados y consolidar un modelo sostenible en un contexto de costos sanitarios crecientes y una población cada vez más envejecida.