El valor nominal de las propiedades en Chile se disparó un 299% entre 2010 y 2026, mientras que las remuneraciones solo aumentaron un 159% en el mismo periodo. Esta disparidad ha provocado un incremento significativo en el esfuerzo económico que deben asumir las familias para acceder a un crédito hipotecario, haciendo la compra de una vivienda mucho más compleja.
Así lo revela el ABIF Informa N°240, un estudio de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF) que analiza la evolución del crédito hipotecario y la asequibilidad de la vivienda en el país. La brecha se mantiene incluso al ajustar por inflación: en términos reales, el precio de las viviendas creció 111%, frente a un escaso 35% de aumento en los ingresos de los hogares.
Una simulación de la ABIF muestra cómo esta diferencia afecta directamente el bolsillo de los chilenos. En 2010, el dividendo de una propiedad representaba aproximadamente el 25% del ingreso líquido de un hogar, mientras que hoy esa cifra alcanza el 37,5%. Esto significa que las familias deben destinar una porción considerablemente mayor de sus ingresos al pago de la vivienda que hace 16 años.
A pesar de este deterioro en la asequibilidad, el informe destaca que Chile posee características favorables en su mercado de financiamiento hipotecario. La tasa hipotecaria real se sitúa alrededor del 4%, siendo la más baja entre los países latinoamericanos analizados y similar a la de economías como Estados Unidos y Nueva Zelanda.
Otro aspecto relevante es el predominio de los créditos a tasa fija. Datos del primer semestre de 2026, que abarcan a siete bancos que concentran el 70% de las nuevas colocaciones, indican que el 97% de los nuevos créditos hipotecarios se otorgan bajo esta modalidad. Esta opción protege a los hogares de posibles alzas en las tasas de interés y garantiza mayor estabilidad en el monto del dividendo a lo largo del tiempo.
En cuanto a los plazos, los créditos hipotecarios en Chile tienen una duración promedio de 26 años, superando la mediana internacional de 25 años. Además, es posible obtener préstamos con plazos máximos de hasta 30 años. La relación entre el monto del préstamo y el valor de la garantía (LTV) también es ventajosa, alcanzando típicamente un 80% en Chile, por encima del 70% promedio en los países de la OCDE considerados en el estudio.
“El desafío de acceso a la vivienda no puede analizarse únicamente desde las tasas hipotecarias. En 16 años, el precio de las viviendas se cuadruplicó, mientras las remuneraciones crecieron 159%, una brecha que ha elevado significativamente el esfuerzo que deben realizar las familias”, señaló Luis Opazo, gerente general de la ABIF.
Opazo enfatizó la necesidad de un enfoque integral para mejorar el acceso a la vivienda, reconociendo que, si bien el mercado hipotecario chileno es competitivo, existen otros factores que inciden en la dificultad de las familias para adquirir una propiedad.