La industria de envases y embalajes, a menudo inadvertida, es un pilar fundamental que garantiza la seguridad de alimentos y medicamentos, y sostiene una parte significativa de la economía nacional.
Este sector opera como una infraestructura silenciosa, esencial para evitar el rápido deterioro de productos en supermercados y asegurar la esterilidad de fármacos en farmacias. Su buen funcionamiento es clave para mantener la cadena de suministro en óptimas condiciones, lo que a su vez previene el desperdicio masivo de recursos y protege la salud pública.
En Chile, la fabricación de envases y embalajes representa cerca del 13% del PIB manufacturero, equivaliendo al 1.2% del PIB nacional total. Su rol es indispensable para el posicionamiento de más de US$ 30.000 millones en exportaciones de productos como fruta fresca, salmón, agroalimentos y vinos. Sin las soluciones de atmósfera modificada y resistencia mecánica que aporta este sector, las exportaciones chilenas no soportarían los largos trayectos de más de 30 días hacia mercados globales.
Según la FAO, aproximadamente el 30% de los alimentos producidos globalmente se pierden o desperdician debido a deficiencias en la distribución. Un packaging bien diseñado actúa como la primera línea de defensa contra esta pérdida, asegurando que los productos esenciales lleguen intactos desde las fábricas hasta los hogares.
El 6 de septiembre se conmemora por primera vez el Día Mundial del Packaging junto a la World Packaging Organisation (WPO). Esta fecha llega en un momento crucial para la transformación sostenible global y del país.
La implementación de la Ley REP impone la meta de transitar desde un 12,5% de reciclaje de envases domiciliarios hasta un 60%, desafío que la industria asume sumando fuerzas en materia de ecodiseño, reducción de materiales, transición hacia monomateriales y fomento del etiquetado transparente.
Mariana Soto Urzúa, gerenta general del Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM), subraya la importancia de transformar el debate público para que el packaging posconsumo sea visto como un recurso valioso dentro de una economía circular, y no como «basura». La visibilización del aporte de este bien esencial es crucial para la vida moderna.