La Armada de Chile realizó un importante despliegue de medios navales, submarinos, aéreos y terrestres en la región de Magallanes y la Antártica Chilena durante el fin de semana. Esta operación se concretó como parte de una Fuerza de Tarea Anfibia, que integró capacidades de diversas unidades de la institución.
La información fue difundida por la propia Armada y por Radio Polar. En ella se detalló la participación de unidades de la Escuadra, Fuerza de Submarinos, Infantería de Marina, Aviación Naval, Comando Anfibio y de Transportes Navales, y Comando de Fuerzas Especiales. Todas estas fuerzas operaron bajo el mando del Comando de Operaciones Navales.
El despliegue se llevó a cabo tras intensas navegaciones por los canales australes y pruebas de equipamiento en condiciones de bajas temperaturas. Su propósito principal fue desarrollar operaciones de patrullaje, vigilancia y control del tráfico marítimo en una zona considerada estratégica por su ubicación, su conexión con el Estrecho de Magallanes y las rutas hacia la Antártica.
Parte de esta movilización generó expectación entre usuarios de redes sociales en Punta Arenas. Se observó el desplazamiento de vehículos blindados por distintos puntos de la ciudad, confirmando la presencia de medios terrestres asociados a la operación.
La Armada no precisó el número exacto de efectivos involucrados, ni detalló qué submarinos, aeronaves o unidades de superficie participaron, más allá de confirmar la presencia del buque anfibio LSDH-91 “Sargento Aldea”.
La llegada del “Sargento Aldea” al puerto de Punta Arenas permitió a autoridades regionales conocer las capacidades desplegadas. La delegada presidencial de Magallanes, Ericka Farías, fue recibida por el comandante de la Fuerza Anfibia, contraalmirante Jorge Castillo, y realizó un recorrido por el buque.
Farías destacó la importancia de mantener presencia en el extremo austral, especialmente debido a la extensión de las fronteras marítimas de la región y al papel estratégico que cumple el Estrecho de Magallanes.
La incorporación de la Fuerza de Submarinos expande el alcance del operativo, yendo más allá de una operación anfibia tradicional centrada en el movimiento de tropas y vehículos. La participación de la Aviación Naval y de las Fuerzas Especiales complementa las labores de vigilancia, reconocimiento y apoyo a las unidades de superficie y de Infantería de Marina, según lo informado por la institución.
La operación fue presentada por la Armada como una demostración de su capacidad para concentrar diversos medios y mantenerlos operativos en un escenario exigente, donde las condiciones meteorológicas, las bajas temperaturas y la geografía austral pueden dificultar el sostenimiento de las operaciones.
En paralelo a las actividades militares, efectivos de la fuerza realizaron acciones de apoyo a comunidades aisladas. Un ejemplo fue la intervención en la Escuela Miguel Montecinos de Puerto Edén, donde las dotaciones ofrecieron trabajos de electricidad, enfermería y peluquería. El buque “Sargento Aldea” constituye uno de los principales elementos visibles del despliegue. Su capacidad de transporte y apoyo logístico también tiene una relación directa con las operaciones que Chile desarrolla hacia la Antártica. Durante su visita a la unidad, la delegada Farías destacó el apoyo prestado por la Armada.