El capitán de Universidad de Chile, Marcelo Díaz, abordó las severas críticas que recibió tras su apoyo público a Michael Clark y asumió parte de la responsabilidad por una frase que generó fuerte malestar entre los hinchas azules. El volante histórico repasó la compleja situación que vive el club, admitiendo que para el plantel ha sido difícil ignorar los problemas dirigenciales.
Díaz reconoció que la tensión fuera de la cancha ha afectado directamente el rendimiento del equipo. “Nos ha afectado dentro de la cancha. No solo ahora. El año pasado, después de la Sudamericana y cuando salieron todas estas cuestiones, el equipo igual lo sintió. Es difícil abstraerse. Nos dedicamos a jugar, pero claramente arriba del club está la cagá”, señaló en conversación con Balong Radio.
Uno de los episodios que más incomodó al jugador fue la difusión de un video donde agradecía a Clark y aseguraba que el entonces presidente de Azul Azul había “ordenado la casa”. Esta declaración provocó una fuerte reacción en la fanaticada de la U, obligando al mediocampista a aclarar el contexto del registro.
El video donde le agradezco a Clark no tuvo que haber salido nunca, y fue un tema comunicacional del club que estuvo mal. Lo que se dice dentro del club, queda dentro, pero yo lo hablé puertas adentro y queda ahí.
El capitán también manifestó entender el cuestionamiento de los hinchas y autocrítico su forma de expresarse. “Yo me siento responsable porque se entiende de otra forma. No era la expresión que realmente quería dar. Hay gente que me ha enjuiciado por lo que dije (que Clark ordenó la casa) le pido disculpas, pero no lo hice con la intención de perjudicar al club. El fundamento era que el club funciona y lo hacen las personas, eso es lo que quise transmitir”, explicó.
Más allá de las disputas administrativas de Azul Azul, Marcelo Díaz enfatizó la importancia de separar la situación dirigencial del trabajo diario en el club. Destacó especialmente a los funcionarios que, pese al escenario institucional complejo, continúan trabajando para mantener la normalidad en la institución. “La gente se saca la cresta para que esto funcione. No solo somos 11 jugadores, hay gente detrás que mantiene el club vivo, y hay que darles ese valor”, afirmó.
Finalmente, el capitán reconoció que las críticas de los propios hinchas lo afectan, pero aseguró estar dispuesto a asumir ese costo para proteger a sus compañeros. “Te afectan las críticas, más si vienen de los hinchas de la U. Pero por otro lado me genera tranquilidad que las críticas me las como yo y no mis compañeros y nadie más del club. Yo llevo la jineta y prefiero morir primero yo y salvar a mis compañeros de toda esta situación que estamos viviendo hoy en día”, sentenció.