El Paso Fronterizo Los Libertadores se prepara para un cierre sin precedentes que podría superar el mes de inactividad, una situación que no tiene registro en su historia. A pesar de los esfuerzos por despejar la ruta hacia el túnel, la reapertura se pospondrá, al menos, hasta el fin de semana. Esto debido a las proyecciones de intensas nevadas y vientos que podrían alcanzar los 180 km/h, lo que mantiene paralizado el tránsito entre Chile y Argentina.
Este lunes se cumplen 27 días desde que el paso fronterizo fue cerrado, marcando un récord. Las condiciones meteorológicas adversas han impedido su habilitación, incluso después de lograr avances significativos en el despeje del camino a ambos lados de la frontera. Para este martes, se esperan nuevas nevadas, acompañadas de fuertes ráfagas de viento y el peligroso fenómeno de «viento blanco» o ventiscas.
Las autoridades chilenas y argentinas confirmaron que no existen las condiciones climáticas para una apertura segura. El delegado presidencial regional de Valparaíso, Manuel Millones, subrayó que la principal preocupación es el fuerte viento. Este factor reduce drásticamente la visibilidad y eleva el riesgo de accidentes en la ruta. Un nuevo encuentro entre ambos países está programado para el martes, donde se definirá la posible fecha de reapertura para el fin de semana.
En promedio, el Paso Los Libertadores cierra unos 60 días al año debido a condiciones climáticas extremas. Sin embargo, este cierre prolongado podría incrementar considerablemente esa cifra anual, generando preocupación en el sector comercial y de transporte. Marcela Pastenes, gerenta general de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, insistió en la necesidad de soluciones estructurales.
“Cada jornada de cierre significa más camiones esperando, mayores costos logísticos y menos certezas para quienes dependen de este corredor para transportar sus cargas”.
La situación ha provocado un impacto económico significativo. Iván Mateluna, presidente de la Federación de Dueños de Camiones de la región de Valparaíso, detalló cómo la inactividad afecta a clientes, empresas y a los propios transportistas, quienes estiman pérdidas diarias de 300 dólares al otro lado de la cordillera.
“Esto nos pasa todos los años”, indicó el dirigente, enfatizando que “hay que hacer un protocolo distinto” porque “hay situaciones que son de logística y que se pueden mejorar”.
Ante la imposibilidad de transitar por Los Libertadores, algunos camioneros han optado por rutas alternativas como Jama, Pino Hachado o Cardenal Samoré. No obstante, se estima que alrededor de 5 mil transportistas permanecen a la espera. Muchos de ellos trasladan carga refrigerada, lo que los obliga a mantener sus motores encendidos y, consecuentemente, un alto consumo de combustible, sumando a los crecientes costos y la incertidumbre sobre cuándo podrán reanudar sus viajes.