La salida de Eduardo Leiva como exseremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la región de Los Lagos, el 22 de julio, se produjo tras un resultado positivo en un examen de drogas. Aunque Leiva presentó su renuncia el 17 de ese mes por «motivos personales», el verdadero detonante fue un test que él calificó como un «falso positivo», respaldado ahora por una contramuestra que resultó negativa.
El examen inicial, realizado el 10 de junio por Patagonia Medical y procesado por el laboratorio Corthorn Health, le fue informado el 19 de junio. Leiva cuestionó que la misma empresa que procesó el test del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, fuera la encargada de su caso, incluso para la contramuestra.
“Para una persona como yo, que lleva años trabajando en el servicio público, esto es un balde de agua fría”, declaró Leiva en el programa ‘Me enteré por la prensa’, donde abordó públicamente su situación por primera vez.
Ante la incertidumbre, Leiva solicitó un permiso administrativo y se trasladó a Santiago para realizarse un nuevo estudio en el Laboratorio de la Universidad de Chile el 14 de julio. Los resultados de este segundo análisis, recibidos el 27 de julio cuando ya no ejercía el cargo, contradicen el informe inicial.
El exseremi defendió su impecable trayectoria, asegurando no haber consumido nunca sustancias ilícitas. Explicó que el informe universitario es «detallado donde se muestra que no hay consumo y tampoco hay contaminación», a diferencia del primer test que solo indicó «cocaína detectado» sin mayores precisiones.
Respecto a su dimisión, Leiva afirmó que fue una decisión voluntaria para proteger la imagen de la institución:
“Yo ofrezco mi renuncia, porque no quiero que el cargo ni los funcionarios ni el ministerio de Culturas se vea embestido por algún tipo de situación o polémica”.
Leiva respaldó la realización de pruebas de drogas a funcionarios públicos, pero hizo hincapié en la necesidad de elevar los estándares de los procedimientos para evitar daños reputacionales injustos. “Lo objetivo y lo concreto es que un estudio serio de la UCH señala lo que siempre he sostenido: que no soy un consumidor de ningún tipo de drogas”, enfatizó, y lamentó que “lo peor de todo es que el laboratorio no responde”.
Reflexionó sobre el impacto que estos resultados pueden tener en la vida y carrera de una persona, cuestionando: “¿Qué pasa con la reputación de uno? ¿Con la historia de uno? que lleva años tratando de poder prepararse”. Concluyó que, si bien quienes consumen drogas no deben estar en la función pública, se deben «elevar los estándares de las muestras» para proteger a los inocentes, ya que «no es justo, le puede pasar a cualquier persona».