El colapso de la carpa principal del Mountain Fest en Valle Las Trancas, comuna de Pinto, ha encendido un debate sobre la autorización de eventos masivos en medio de una Alerta Roja por emergencia climática. La noche del sábado, intensas nevazones provocaron el desplome de la estructura que albergaba a más de dos mil asistentes, obligando a una rápida evacuación.
El incidente ocurrió alrededor de las 21:00 horas, cuando el sistema frontal que afecta a la región de Ñuble se intensificó en la zona cordillerana. La acumulación de nieve sobre la cubierta hizo ceder la gigantesca carpa, pero la cercanía con la Tenencia de Carabineros de Las Trancas permitió una inmediata respuesta de los equipos de emergencia.
Personal policial y voluntarios de Bomberos coordinaron el desalojo de los asistentes y verificaron posibles lesionados. El teniente Carlos Soto explicó a Mega que la rápida reacción evitó consecuencias mayores. Además, advirtió que ninguno de los vehículos de los asistentes portaba cadenas para nieve, lo que generó importantes congestiones y complicó la movilidad en un sector con pronósticos de tiempo adversos.
Pese a la magnitud del desplome, solo se registraron personas con golpes menores y contusiones, sin heridos de gravedad. Tras el incidente, la organización del festival lo suspendió e informó en redes sociales que trabajaba con las autoridades para evaluar lo ocurrido.
El episodio desató una fuerte controversia política. Aunque los organizadores afirmaron contar con la autorización de la Delegación Presidencial Regional desde hace aproximadamente un mes, vecinos y autoridades cuestionaron la pertinencia de mantener el evento, dado que la región de Ñuble estaba bajo Alerta Roja y se anticipaban intensas nevazones para la noche del sábado.
El gobernador regional, Óscar Crisóstomo, valoró la ausencia de víctimas graves, pero manifestó su preocupación por la realización del evento. “No entendemos cómo, con todos estos antecedentes, se siguió adelante con una actividad de estas características que pudo haber terminado en una tragedia”, señaló, llamando a organizadores, autoridades y asistentes a extremar las medidas de precaución.
Más crítico fue el diputado Francisco Crisóstomo, quien responsabilizó directamente a la Delegación Presidencial por autorizar el festival en medio de una emergencia que afectaba a miles de personas, con rutas interrumpidas y recursos desplegados. El parlamentario anunció que oficiará al Ministerio del Interior para conocer los antecedentes técnicos que respaldaron la autorización y “solicitaremos evaluar la continuidad del delegado presidencial en el cargo”, argumentando que las prioridades durante una emergencia “deben centrarse en resguardar la seguridad de la población”.
Hasta el cierre de esta edición, la Delegación Presidencial Regional no había emitido una declaración oficial respecto a las críticas surgidas tras el colapso de la estructura y la polémica autorización del evento.