Martha Ann Lillard, la última persona en Estados Unidos en vivir con las secuelas de la polio dentro de un “pulmón de acero”, falleció a los 78 años en Shawnee, Oklahoma. La noticia de su deceso, ocurrido a finales de junio, fue confirmada este viernes por la revista People.
Lillard contrajo poliomielitis en 1953, apenas dos años antes de que se introdujera la vacuna que logró controlar la enfermedad en el país. La polio, o poliomielitis, es una infección viral que ataca el sistema nervioso, con el riesgo de causar parálisis total en pocas horas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible (generalmente de las piernas), y del 5% al 10% de los afectados fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.
Cuando tenía 5 años, Martha pasó seis meses hospitalizada, usando el pulmón de acero durante 23 horas diarias. Este dispositivo, inventado en los años 20, funcionaba como un pulmón artificial, vital para quienes perdían el control de sus músculos respiratorios. Aunque la tecnología está en desuso debido a terapias modernas, estas no resultaron efectivas para Lillard.
En una reciente entrevista con el medio local KFOR Oklahoma’s News 4, Martha Ann Lillard comentó: “los probé todos”, refiriéndose a las nuevas terapias, y agregó que ninguna le proporcionó “lo que necesitaba para respirar. Simplemente no fueron efectivos”. Por ello, dependió del pulmón de acero durante toda su vida.
Tras la infección en su infancia, logró recuperarse parcialmente, volvió a caminar y sus pulmones se fortalecieron, aunque su brazo derecho permaneció paralizado. Pudo llevar una vida relativamente normal hasta la vejez. Sin embargo, con el paso de los años, su salud se deterioró progresivamente, pasando de usar el pulmón de acero solo para dormir a necesitarlo las 24 horas del día, con una capacidad pulmonar reducida al 25% en sus últimos años.
Desarrolló síndrome post-polio, caracterizado por fatiga y debilidad, y contrajo Covid-19 en dos ocasiones, lo que derivó en un diagnóstico de Covid persistente. Además, el equipo que la mantenía con vida presentaba fallas constantes. Su hermana, Cindy McVey, había explicado que “algunas de las piezas son de la década de 1940 y son difíciles de conseguir”, y que carecían de personal capacitado para reparaciones mayores.
Según su obituario, Martha Ann Lillard falleció a causa del Covid persistente. Se había casado en febrero de este año con Baha Salh, su pareja de 22 años, quien la cuidó hasta el final de sus días.