En Chile, el robo de teléfonos celulares se ha consolidado como uno de los delitos más frecuentes. Cada año, cerca de 500 mil equipos son sustraídos, lo que representa un promedio de 1.300 dispositivos diarios. Esta cifra es alarmante, considerando que los celulares constituyen el 62,6% de los objetos robados en espacios públicos. Ante este escenario, el Gobierno lanzó la campaña “Teléfono robado, teléfono bloqueado”, con el fin de instar a la ciudadanía a proteger su información personal.
La iniciativa busca generar conciencia sobre la importancia de no solo denunciar el robo, sino también de bloquear inmediatamente el equipo y la tarjeta SIM. Esto es crucial, dado que los teléfonos actuales concentran una vasta cantidad de datos personales, financieros y accesos a diversos servicios, convirtiéndose en una puerta abierta para fraudes o delitos si caen en manos equivocadas. Pese a la magnitud del problema, se estima que apenas la mitad de las víctimas solicita el bloqueo, dejando su información expuesta.
La subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, enfatizó que el bloqueo puede solicitarse de forma expedita y sin necesidad de una denuncia previa. Las compañías telefónicas están obligadas a ofrecer canales gratuitos para este trámite. Al respecto, Garrido señaló:
“Justamente, en esta campaña, nosotros tenemos el compromiso de las compañías de telecomunicaciones de hacer este procedimiento mucho más expedito, menos burocrático, bloquear los teléfonos. Por cierto, van a haber algunas verificaciones de identidad, pero los teléfonos quedan bloqueados.”
La campaña detalla cuatro pasos fundamentales para actuar rápidamente tras un robo: primero, identificar el código IMEI del dispositivo marcando *#06#; segundo, contactar a la compañía telefónica; tercero, solicitar el bloqueo del IMEI y la tarjeta SIM; y, finalmente, presentar la denuncia ante Carabineros o la PDI.
Paralelamente, Alfie Ulloa, presidente ejecutivo de Chile Telco, hizo un llamado a la autoprotección de datos. Subrayó la relevancia de la prevención, instando a los usuarios a implementar medidas como claves con doble autenticación y el resguardo de información financiera y personal.
“Lo importante aquí es que el usuario asuma su responsabilidad lo máximo posible: claves con doble autenticación, su información financiera resguardada, su información personal resguardada. O sea, hay que hacerle la vida difícil a los delincuentes”, afirmó Ulloa.
A pesar de las cerca de 500 mil denuncias anuales por robo de celulares, la mayoría de estos casos no son investigados. El exfiscal Claudio Uribe explicó que esta falta de seguimiento se debe a la escasez de antecedentes para identificar a los responsables y a la menor penalidad asociada a este tipo de delitos.
“La escasa cantidad de antecedentes que suele haber respecto de estos hechos. En general, la penalidad, especialmente cuando estamos frente a hurto de este tipo, es menor. Como consideramos estos hechos como delitos individuales, la Fiscalía no despliega mayores actividades investigativas”, detalló Uribe.
En un contexto donde los teléfonos son repositorios de gran parte de nuestra vida digital, desde datos bancarios hasta documentos y acceso a múltiples cuentas, la capacidad de reaccionar eficazmente durante los primeros minutos posteriores a un robo puede ser determinante para mitigar riesgos y proteger la privacidad.