El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó este domingo sobre un ataque nocturno dirigido a dos refinerías de petróleo en Rusia. Los objetivos fueron una instalación en la región de Krasnodar, situada a unos 300 kilómetros del frente, y otra en la región de Yaroslavl, a unos 700 kilómetros de la frontera ruso-ucraniana. Esta acción se enmarca en la estrategia de Kiev para mermar los recursos bélicos de Moscú.
Zelenski detalló la ofensiva a través de su cuenta de Telegram, donde indicó que la misión se llevó a cabo durante el “Día de la Constitución” de Ucrania. Específicamente, mencionó que “se ha atacado la refinería ‘Sloviansky’ en la región de Krasnodar” y que también se alcanzó “una refinería en la región de Yaroslavl”.
El jefe de Estado ucraniano defendió esta táctica de golpes de largo alcance, argumentando que “continuamos con nuestras operaciones, que debilitan la capacidad de Rusia de seguir con esta guerra”. Subrayó la importancia de esta estrategia para la defensa de su país frente a la agresión rusa, asegurando que:
“Cada ataque nuestro de larga distancia reduce los recursos que dan fuerza a la máquina de guerra rusa, y supone otro paso hacia la paz.”
Estos ataques se suman a otras acciones recientes, como la informada el día anterior por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). El SBU confirmó un nuevo golpe contra una estación de bombeo de petróleo en la localidad rusa de Vtorovo, infraestructura ubicada a 200 kilómetros al este de Moscú y que, según el servicio, “abastece de combustible a la capital”.
El SBU identificó el objetivo como “un nodo logístico clave para el bombeo de productos petrolíferos ligeros hacia los puertos de exportación y los consumidores nacionales” de Rusia. Cabe destacar que esta misma infraestructura ya había sido atacada con éxito por las fuerzas ucranianas el pasado 10 de junio.