La instalación de gigantescos tetrápodos de concreto en la frontera norte entre Chile y Perú marca un nuevo hito en la estrategia chilena para controlar la migración irregular y combatir el contrabando. En el desierto de Arica y Parinacota, estos bloques de más de dos metros de altura y dieciséis toneladas simbolizan el endurecimiento de la política fronteriza impulsada por el gobierno de José Antonio Kast.
La medida, que ha provocado reacciones diversas entre autoridades y especialistas de ambos países, no solo evalúa la efectividad de las barreras físicas, sino también la fortaleza de la relación bilateral ante estos desafíos compartidos. Según datos conocidos por BioBioChile, los tetrápodos, estructuras de hormigón armado de casi 2,9 metros de alto por 3,4 de ancho, fueron ubicados entre los hitos 9 y 12, en la zona de Chacalluta, como parte del Plan Escudo Fronterizo.
El gobierno chileno ha declarado que el objetivo principal es detener el paso de vehículos vinculados a actividades ilícitas y reducir la migración irregular. Cifras oficiales indican que más de 330.000 personas indocumentadas han ingresado al país en los últimos años.
Alberto Soto, delegado presidencial para la macrozona norte, confirmó que:
“El objetivo principal de estas estructuras es impedir el tránsito vehicular no habilitado a través de pasos irregulares”
Con especial énfasis en el horario nocturno, momento en que las redes de contrabando y coyotaje suelen aprovechar la menor vigilancia.
El presidente Kast anunció la instalación de los tetrápodos durante una visita al Complejo Fronterizo de Chacalluta. En esa ocasión, también presentó dos proyectos de ley destinados a endurecer el régimen migratorio. El primero busca ampliar el plazo de retención de migrantes con orden de expulsión de cinco a sesenta días, con posibilidad de prórroga hasta ciento ochenta días bajo supervisión judicial. El segundo proyecto propone penalizar el traslado de migrantes en situación irregular dentro de Chile, buscando eliminar lo que el Ejecutivo describe como un vacío legal explotado por el crimen organizado.
La estrategia fronteriza no se limita a los tetrápodos. Desde el inicio de su administración, Kast ordenó la construcción de una extensa zanja a lo largo de la frontera norte. Datos recabados por este medio revelan que la obra ya supera los 30 kilómetros ejecutados, con una proyección de alcanzar hasta 500 kilómetros entre las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta antes de finalizar el año. El biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, precisó que en Arica se han intervenido más de diez kilómetros en pasos no autorizados, con una coordinación entre el Ejército de Chile y el Ministerio de Obras Públicas.
Para el analista internacional Francesco Tucci, docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, la instalación de los tetrápodos posee un claro significado político. En entrevista con El Comercio, Tucci afirmó:
“Se trata de una medida de contención física que busca reforzar el control territorial y transmitir una señal de autoridad sobre la frontera”
El experto advierte, sin embargo, que este tipo de iniciativas suelen desplazar los flujos migratorios hacia otros puntos, más que erradicarlos. “Este tipo de barreras rara vez resuelve por sí solo la presión migratoria. Con frecuencia, lo que ocurre es que el flujo se desplaza hacia otros puntos de menor resistencia”, señaló. En ese contexto, Tucci concluyó.