El reconocido maquillador Gonzalo Cáceres, a sus 74 años, ha sorprendido al desclasificar detalles inéditos de su breve, pero significativa, estancia en la Escuela Militar. Fue durante una entrevista concedida a La Cuarta donde el ícono del espectáculo recordó esta particular etapa de su juventud, marcada por amistades que, asegura, perduran hasta el día de hoy.
Cáceres explicó que, en su búsqueda vocacional juvenil, exploró diversos caminos antes de dedicarse al maquillaje. Entre ellos, consideró la vida religiosa, una experiencia que, según sus propias palabras, no prosperó. «porque era como la ‘Novicia Rebelde’: me encontraron muy entretenida en ese momento», confesó al medio, reflejando su espíritu inquieto.
Tras esa experiencia, decidió probar suerte en las filas castrenses. «Yo me metí a la Escuela Militar porque a mí se me ocurrió y dije: ‘Capaz que cambie, po’, en una de esas’. Y no, po’», relató con humor sobre su entrada a la institución. Sin embargo, lo que pudo haber sido un intento fallido en su carrera militar, se transformó en una de las mejores experiencias personales de su vida.
En la Escuela Militar lo pasé maravilloso, son todos amigos míos hasta hoy.
A pesar de la fugacidad de su paso, el maquillador se ganó el cariño y el aprecio de sus compañeros. Recordó cómo se convirtió en una figura de apoyo constante, incluso en los momentos más difíciles para los cadetes, como los castigos de fin de semana.
«En la Escuela Militar les cosía las escarapelas, los calcetines y todas las cosas», detalló. Añadió que su rol trascendía lo práctico, ofreciendo consuelo y compañía: «Yo era como la Simplemente María de esa época; si el fin de semana los castigaban, yo llegaba con queque, kuchen y todo para los chiquillos. Siempre. Y ellos me aman hasta hoy, y yo también a ellos», concluyó, revelando la profundidad de esos lazos que aún mantiene vigentes.