El Mundial de Fútbol 2026, con una inédita programación de 104 partidos y 48 equipos en competencia, ha desatado un inesperado foco de tensión en la convivencia de numerosas parejas en Chile. La extensa duración del torneo, que se extiende por cinco semanas, ha llevado a que los encuentros se tomen espacios que tradicionalmente estaban reservados para la vida en pareja.
Las transmisiones televisivas, concentradas en las tardes y noches según el horario chileno, han invadido franjas horarias cruciales para las relaciones afectivas. Esta situación genera incomodidad y discusiones, como relata Diego, ingeniero informático de 38 años, quien convive hace dos y prefirió mantener su identidad bajo resguardo.
“Al principio no había mayores problemas, pero cuando empezaron a programarse partidos a las 00:00, o uno seguido de otro después del trabajo, mi pareja sí empezó a incomodarse con la idea del Mundial”, explica Diego.
La percepción se refuerza con el testimonio de Francisco, quien también opta por el anonimato. “El tema es que son demasiados partidos. Y ella cree que, si la situación es hostil ahora, para más adelante va a ser peor”, comenta, evidenciando la preocupación por la escalada del conflicto a medida que avanza el campeonato.
A pesar de estas tensiones domésticas, la audiencia chilena ha respondido masivamente. Datos de la consultora Kantar Ibope Media revelaron que el martes 16 de junio, el duelo entre Argentina y Argelia se convirtió en el producto televisivo más visto en el país durante 2026. Este partido alcanzó un rating promedio de 1,9 millones de personas por minuto, seguido de cerca por otras transmisiones mundialistas como el encuentro entre Francia y Senegal y la previa del partido trasandino.
El psicólogo Nicolás Núñez, académico de la Universidad Andrés Bello, enfatiza la importancia de una comunicación abierta y empática en estos escenarios. “Hay que tomar conciencia de que este tipo de situaciones son desafíos para las relaciones de pareja, en términos de cómo están sus comunicaciones respecto de sus intereses y respecto de sus límites”, señala Núñez.
El especialista recalca que, aunque hoy sea el Mundial, mañana podrían ser otros factores como «algún tema familiar, alguna enfermedad, alguna catástrofe, o un cambio importante en las condiciones de convivencia». Por ello, insiste en que las parejas deben mantener «una comunicación bien honesta, bien directa, pero amable y cariñosa y proactiva respecto de posibles focos de conflicto”.
Con la Fecha 2 apenas en curso, el torneo se extenderá hasta el 12 de julio, sumando seis etapas, una más que ediciones anteriores. Esta prolongada exposición al fútbol puede generar ansiedad en los hinchas, quienes temen quedar excluidos de la «experiencia mundial» y la conversación social, lo que a su vez puede derivar en situaciones de estrés y angustia.
Camila Domedel, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Finis Terra y especialista en temas de familia y pareja, aclara esta ansiedad como «un miedo o angustia hacia el futuro». La psicóloga sugiere que esta preocupación puede estar ligada a las consecuencias de no ver los partidos, por ejemplo, a nivel social, o económico, con el tema de las apuestas en línea tan presentes en la actualidad. Asimismo, recomienda a las personas ajenas al fútbol tomar en cuenta ciertas consideraciones: “Está estudiado que tener intereses en común no necesariamente aumenta la satisfacción marital, es por eso que…”