Infantino en el vestuario iraní
El Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, vivió un momento de alta tensión tras el debut de Irán en el Mundial 2026. El encuentro, que finalizó con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, Estados Unidos, fue el escenario donde la máxima autoridad del fútbol mundial intentó entregar un mensaje de apoyo al plantel en medio de las tensiones diplomáticas entre ambos países.
«Muchas gracias por estar aquí. Sé por lo que han pasado, entiendo. Pero ustedes son más fuertes que todo (…) Y están enviando un duro mensaje al mundo entero», declaró Infantino frente a los jugadores iraníes, reconociendo el contexto hostil que ha rodeado la participación del equipo en territorio estadounidense.
La dura respuesta del cuerpo técnico
Sin embargo, las palabras del dirigente no cerraron el episodio. Amir Ghalenoei, director técnico del Team Melli, aprovechó la instancia para arremeter contra las dificultades logísticas y políticas que ha enfrentado su delegación. El estratega calificó de «injusticia» el trato recibido por sus jugadores.
«Se suponía que íbamos a estar acá al menos dos semanas, y lo dábamos por hecho. No nos dejaron ni siquiera llegar dos días antes», denunció el DT. Asimismo, Ghalenoei cuestionó las exigencias de la organización: «Otra injusticia fue que necesitábamos recuperarnos después del partido, pero nos forzaron a volver el mismo día para recuperarnos al día siguiente. Por esto, probablemente somos la selección más oprimida del mundo».
Dificultades en suelo estadounidense
La presencia de la Selección de Irán en esta Copa del Mundo ha estado marcada por constantes obstáculos administrativos. La compleja relación diplomática entre Teherán y Washington ha derivado en problemas con la obtención de visados para los miembros del equipo, dificultando su ingreso al país anfitrión y afectando su preparación deportiva.
Este clima de tensión se suma a otros reportes de la cita planetaria, donde incluso se ha cuestionado el alto costo de vida para los hinchas, como sucede con los aficionados argentinos, quienes deben enfrentar gastos elevados solo por realizar un tradicional asado en las inmediaciones de los estadios durante el torneo.