La crisis de la histórica planta láctea Chilolac entra en una etapa definitiva tras el reciente fallo del Juzgado de Letras de Ancud, el cual decretó la liquidación voluntaria de la compañía. Esta resolución judicial es el paso necesario para auditar el patrimonio real de la empresa y proceder con la venta de sus activos, proceso que busca compensar las importantes deudas pendientes que mantiene la sociedad con sus proveedores en la isla de Chiloé.
Para los agricultores locales, el anuncio representa un alivio moderado ante la incertidumbre que arrastran desde febrero de este año, momento en que comenzó la paralización progresiva de las operaciones industriales. El impacto ha sido profundo, dejando a varios productores sin una empresa que recoja su leche en los predios, obligándolos a transformar sus modelos de negocio.
La situación de los productores afectados
El productor de Castro, Luis Álvarez, es uno de los rostros visibles de esta crisis. Según detalla el afectado, los montos adeudados varían considerablemente entre los proveedores, pero la preocupación por la solvencia de la planta es transversal. Álvarez explica la magnitud del problema:
La esperanza que tenemos los productores es que en realidad los bienes que hay alcancen para pagar las deudas que tiene la planta, que tiene la sociedad en este momento, y creemos que sí, debería andar bien todo. Nosotros tenemos cobro ejecutivo de las facturas que estaban pendientes de pago y eso está ya todo en el sistema judicial. Aproximadamente son como 150 millones de pesos, el caso mío. Después hay otros productores con 200, hay otros con 25, con 30, en ese rango más o menos. Y tengo entendido que hay un par de productores un poquito más grandes que estamos con deudas más grandes.
Ante la falta de alternativas para la comercialización de la leche, Luis Álvarez ha optado por orientar su actividad hacia la ganadería de carne como medida de reconversión productiva. Sin embargo, recalca que la infraestructura instalada, como estanques de frío y salas de ordeña, permanece operativa y en buen estado.
¿Posibilidad de reactivación láctea?
A pesar del cierre industrial, existe una cautelosa esperanza entre los agricultores. El hecho de mantener equipamiento especializado permite que el sector no descarte una reactivación si surge un nuevo inversionista interesado en procesar leche en la zona. La venta de los activos, que ahora supervisa el sistema judicial, será clave para determinar si Chilolac desaparece del mapa o si la infraestructura permite un eventual resurgimiento bajo otro modelo de gestión. Por ahora, los lecheros siguen atentos al avance de la liquidación, buscando asegurar el pago de los recursos que hoy mantienen a decenas de familias en una situación económica compleja.