El estilo millennial que marcó el inicio de La Moneda
La periodista de TVN, Marian Basso, publicó recientemente Boric frente a frente (Editorial Ariel, 216 páginas), un libro que ofrece una mirada profunda sobre el primer tramo del actual gobierno. A través de entrevistas exclusivas con el presidente Gabriel Boric, ministras como Camila Vallejo, Carolina Tohá y Antonia Orellana, además de figuras clave como Giorgio Jackson y Manuel Monsalve, la autora disecciona la llegada de la nueva administración al poder.
Más allá de las revelaciones políticas, el texto destaca por retratar la marcada falta de experiencia de los equipos que integraron el Segundo Piso. La mayoría de los asesores seleccionados formaban parte del círculo cercano al presidente y militantes del Frente Amplio, creando un grupo cerrado que enfrentó críticas por la liviandad con la que asumieron sus funciones.
Descalzos y sin protocolos: La anécdota del Segundo Piso
El relato de Basso confirma una atmósfera de informalidad extrema durante los primeros meses. Según los testimonios recopilados, los asesores se tomaban sus labores de manera poco convencional, llegando incluso a circular descalzos por los pasillos y oficinas de La Moneda. Uno de los señalados por esta práctica es Felipe Valenzuela, el primer director de Comunicaciones y amigo de infancia del mandatario.
La jefa de asesores en ese entonces, la socióloga Lucía Dammert, fue una de las principales voces críticas de este estilo. Dammert relata en el libro las dificultades que tuvo para imponer un mínimo de orden, teniendo que instruir a los asesores para que se vistieran adecuadamente y recordándoles que debían solicitar autorización para ingresar al despacho del presidente.
El problema de la comunicación informal
La informalidad no se limitaba a la vestimenta, sino que afectaba la estructura jerárquica del Estado. Los asesores solían dirigirse al jefe de Estado por su nombre de pila, llamándolo simplemente ‘Gabriel’ en reuniones y patios. Dammert subraya la complejidad de trabajar en un ambiente donde los canales formales eran constantemente vulnerados por el uso directo de Signal.
Es muy difícil que el poder del Segundo Piso se sustentara cuando todo el mundo hablaba con el presidente directamente por Signal. Eso no pasaba con Ana Lya Uriarte y Bachelet, ni con Larroulet y Piñera.
La socióloga explica que esta generación de asesores, al no haber tenido experiencia previa con herramientas administrativas básicas, desestimó la importancia de la formalidad institucional. Para Dammert, la falta de gestión de canales oficiales y el ‘bypass’ constante de los ministros hacia el presidente generaron un desorden que, según ella, no puede sostenerse en la maquinaria del Estado.