Un caso de maltrato animal ha conmocionado a la ciudad de Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, tras la difusión de un perturbador registro en redes sociales. Dos jóvenes de 18 años, identificados como Bautista Bravo e Imanol Santerre, fueron captados mientras asesinaban a patadas a un ejemplar de coipo que se encontraba fuera de su hábitat natural.
En el video, que rápidamente se volvió viral, se observa cómo uno de los implicados acorrala al animal para golpearlo repetidamente hasta causarle la muerte. Por otro lado, quien sostenía la cámara grababa los hechos mientras profería amenazas explícitas sobre el destino del cuerpo del animal, llegando a afirmar:
vamos a matarlo y lo hacemos escabeche
.
Consecuencias judiciales y académicas para los responsables
El impacto del video movilizó de inmediato a vecinos y a diversas organizaciones animalistas, quienes realizaron las denuncias correspondientes ante las autoridades. Se informó que el ejemplar había sido buscado previamente por el personal municipal, quienes intentaban rescatarlo ante la preocupación de los residentes por su presencia en una zona urbana, según reportó Infobae.
La repercusión del acto ha escalado a nivel institucional. En el caso de Bautista Bravo, quien se encontraba cursando la Tecnicatura Universitaria en Programación, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) decidió aplicar una suspensión preventiva y abrir un juicio académico en su contra. Este proceso busca determinar las responsabilidades disciplinarias frente a su conducta, informó el medio local La Nueva.
Por su parte, el Municipio de Bahía Blanca ha tomado cartas en el asunto y se presentó formalmente ante la justicia como “particular damnificado” para impulsar las acciones legales pertinentes. Los involucrados podrían enfrentar penas de hasta dos años de cárcel por infringir la legislación vigente en materia de maltrato animal y protección de la fauna silvestre.
A medida que la investigación avanza, la sociedad bahiense espera que las sanciones sean ejemplificadoras. ¿Serán suficientes los marcos legales actuales para castigar este tipo de crueldad documentada públicamente por sus propios autores?