En un giro inesperado durante el escrutinio de las elecciones en Perú, el candidato Roberto Sánchez ha pasado a encabezar las preferencias en la segunda vuelta presidencial. Según la actualización más reciente de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el representante de izquierda alcanza ahora el 50% de los sufragios, desplazando a Keiko Fujimori, hija de Alejandro Fujimori, quien se mantiene con el 49,9% de las preferencias.
Este estrecho margen se da a conocer tras el conteo del 93,9% de las actas procesadas. A pesar de la relevancia de estos resultados, hasta el momento ninguno de los dos postulantes ha declarado formalmente una victoria, manteniendo una expectación absoluta sobre un proceso que se ha caracterizado por su alta competitividad.
Contexto de inestabilidad y jornada electoral
La importancia de estos comicios radica en la necesidad de superar una década de inestabilidad política marcada por una caída récord de gobernantes desde el año 2016. En total, cerca de 27 millones de electores fueron convocados a las urnas para definir el rumbo del país por el próximo mandato de cinco años.
Por su parte, la misión de observación de la Unión Europea (UE) entregó su balance sobre la jornada, destacando que el proceso se desarrolló con normalidad, pese a incidencias menores. La eurodiputada italiana Annalisa Corrado, jefa de la misión, reconoció algunos inconvenientes logísticos:
Las votaciones se han desarrollado con tranquilidad. En algunos sitios ha habido retrasos, pero no retrasos grandes. Una vez que han abierto las mesas, todo ha fluido con bastante tranquilidad.
Corrado añadió que las dificultades detectadas en esta oportunidad fueron de una magnitud inferior a las vistas el 12 de abril. En aquella ocasión, durante la primera vuelta, la escasez de material electoral provocó retrasos de varias horas en múltiples recintos de Lima. Actualmente, el país se mantiene expectante ante la actualización final del conteo de votos, que determinará finalmente quién asumirá la jefatura de Estado.