En el marco de la segunda vuelta electoral en Perú, el candidato presidencial Roberto Sánchez despejó dudas sobre las relaciones bilaterales con Chile. Tras sufragar en Lima, el líder de Juntos por el Perú aseguró que los vínculos entre ambas naciones deben enfocarse en la cooperación comercial y no en conflictos territoriales históricos.
Ante la consulta de un medio chileno sobre si existen temas limítrofes por resolver, el aspirante a la presidencia fue enfático:
“Nuestra visión siempre internacionalista es de buena vecindad. Chile es un socio comercial y tenemos una relación histórica muy importante. Entre nuestras fronteras no existe ningún asunto pendiente”
Distancia ante la postura de Antauro Humala
La declaración de Sánchez busca cerrar filas frente a la retórica del líder ultranacionalista Antauro Humala, quien ha planteado la posibilidad de un conflicto armado para recuperar Arica y Tarapacá. Cabe recordar que estas regiones formaron parte de Perú antes de la Guerra del Pacífico en el siglo XIX.
Sánchez, quien compite en representación del encarcelado exmandatario Pedro Castillo (2021-2022), ha intentado marcar diferencias claras con el etnocacerismo. El movimiento encabezado por Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala (2011-2016), promueve la supremacía andina y el exmilitar estuvo 17 años en prisión por el denominado ‘Andahuaylazo’, una sublevación que resultó en la muerte de cinco policías.
Contexto de inestabilidad política
Aunque Juntos por el Perú incluyó en sus listas a miembros del partido de Antauro Humala —organización que fue excluida de la contienda electoral—, Sánchez descartó que el ideario de recuperación territorial de Humala sea compartido por su comando de campaña. El candidato subrayó que el camino para el país es “afianzar nuestra multilateralidad” y mantener las relaciones “positivas” con el gobierno chileno.
Este proceso electoral es crucial para la estabilidad de la nación andina, con más de 27,3 millones de peruanos habilitados para sufragar. Se busca elegir al próximo gobernante para el periodo 2026-2031, en lo que será el noveno mandatario en la última década. El país enfrenta este desafío tras años de crisis institucional y una constante sucesión de destituciones presidenciales ejecutadas desde el Parlamento, lo que mantiene una alta expectativa sobre quién logrará finalmente gobernar con legitimidad en el convulso escenario político peruano.