Cuestionamientos por gasto municipal
Una reciente adquisición de la Municipalidad de Calbuco ha encendido el debate político y social en la Región de Los Lagos. Se trata de la compra de un chaleco antibalas para uso del alcalde Marco Silva, elemento técnico que se caracteriza por ser de tipo interior, permitiendo su uso bajo la vestimenta cotidiana.
El hecho se conoció tras la viralización de una orden de compra bajo el concepto “chaleco antibalas alcaldía”, por un valor total de $452.200. Esta cifra ha sido el centro de las críticas, dado que diversos actores sociales sostienen que las condiciones de seguridad actuales de la comuna no justifican una medida de esta naturaleza.
Voces de desaprobación en la comuna
La presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, Silvia González, cuestionó duramente la utilidad de la compra en el contexto local. En declaraciones a Radio Bío Bío, la dirigente fue enfática respecto al clima de seguridad que se percibe en las calles calbucanas.
Si la inseguridad fuese tal, deberían tener todos este tipo de equipamiento. Todavía se puede andar por Calbuco y existe un poco de respeto, no se justifica la adquisición del municipio.
A esta postura se suman los concejales Oscar Gonzáles (PS) y Pedro Yáñez (Ind-cercano a Amarillos por Chile), quienes han manifestado su molestia ante la falta de explicaciones oficiales. Oscar Gonzáles fue tajante al señalar: “Si esta compra es para sacarse una fotografía como lo hacen algunos alcaldes de la región Metropolitana, no estoy en lo absoluto de acuerdo”.
Por su parte, el concejal Pedro Yáñez enfatizó que aún se desconoce si el equipamiento está destinado a proteger al alcalde ante una amenaza real o si se trata de un elemento genérico. “En Calbuco no estamos para andar con chalecos antibalas”, agregó el edil.
Contexto de seguridad y silencio municipal
Hasta el cierre de esta edición, el alcalde Marco Silva no ha respondido a los reiterados intentos de contacto realizados por Radio Bío Bío en Puerto Montt, manteniendo el hermetismo sobre las motivaciones técnicas o de inteligencia que habrían justificado el gasto.
Resulta relevante notar que, a nivel regional, el Gobierno ha focalizado sus esfuerzos de seguridad en comunas con mayores índices de criminalidad. Actualmente, el Plan Calles Sin Violencia y las intervenciones barriales priorizadas en Los Lagos no incluyen a Calbuco, lo que refuerza la interrogante de los vecinos sobre la necesidad real de portar protección balística. ¿Existen antecedentes de amenazas que el municipio no ha revelado o se trata de una medida desproporcionada ante la realidad local?