Una tensa jornada se vivió en la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), donde un grupo de estudiantes de la agrupación Solidaridad UC sufrió agresiones mientras manifestaban su postura contraria a la paralización convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). El incidente escaló rápidamente cuando, en medio de la protesta, un grupo de alumnos les arrebató una bandera en un registro que se viralizó rápidamente en redes sociales.
Los estudiantes de Solidaridad UC instalaron un lienzo con la consigna “No queremos un Chile paralizado, queremos un Chile que prospere”, buscando visibilizar una alternativa a la movilización estudiantil. Sin embargo, la acción fue recibida con abucheos y empujones por parte de otros participantes de la protesta, terminando en la sustracción forzada de un emblema del grupo.
El debate tras los incidentes en la UC
Tras los hechos, desde la agrupación enfatizaron que las diferencias políticas deben canalizarse a través del debate y no mediante la paralización automática como herramienta de presión. Angélica Portales, coordinadora externa de Solidaridad UC y estudiante de Historia UC, fue enfática en señalar la postura del grupo frente a la representatividad estudiantil.
Creemos que la representación estudiantil tiene la responsabilidad de canalizar las inquietudes de los estudiantes por vías que contribuyan a construir soluciones. Las universidades deben ser espacios de debate serio y propuestas, no de paralización permanente.
Angélica Portales añadió que la esencia de la dirigencia estudiantil radica en dialogar con las autoridades legítimamente electas, independiente de las afinidades políticas de cada sector. Según lo expuesto, el liderazgo debe enfocarse exclusivamente en generar acuerdos frente a los desafíos que enfrenta actualmente el país.
Finalmente, desde Solidaridad UC confirmaron que no se adhieren a la movilización de la Confech. Por ahora, el ambiente al interior de la universidad permanece marcado por la división de visiones sobre el rol que deben cumplir las instituciones académicas y sus representantes ante las problemáticas sociales, dejando una interrogante abierta sobre cómo se manejarán futuras instancias de deliberación en el recinto.