En un giro inesperado para la industria regional, el grupo CAP informó a través de un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que se encuentra en un proceso de negociaciones no exclusivas con Aceros AZA. El objetivo de este diálogo es combinar parte de los activos de la Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH) con las capacidades productivas de la empresa interesada.
¿En qué consiste la operación de venta?
La estrategia planteada contempla una reorganización societaria diseñada para separar ciertos activos específicos de Huachipato. Bajo este modelo, la siderúrgica retendría cerca del 20% de la superficie de su complejo industrial, junto con activos industriales y siderúrgicos puntuales, para que el grupo CAP proceda posteriormente con la enajenación de las acciones que mantiene en su filial.
El documento, suscrito por el gerente general de CAP, Matías Burr, aclara que cualquier acuerdo final entre las partes estará sujeto a las autorizaciones pertinentes de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). De concretarse, este paso se integraría directamente al plan de reconversión que la empresa ha ejecutado desde el cese total de sus actividades industriales.
El impacto del cierre de Huachipato en Talcahuano
La clausura de la mayor siderúrgica del país marcó el fin de una era tras 74 años de historia. El cierre oficial se concretó a las 02:20 horas del lunes 16 de septiembre de 2024, momento en el cual se detuvo el alto horno. La decisión se fundamentó principalmente en la imposibilidad de competir frente a los precios del acero chino y la dificultad de traspasar dichas sobretasas al mercado interno.
La medida afectó gravemente a la región del Bío Bío, comprometiendo más de 20 mil empleos, entre puestos directos e indirectos, en la comuna de Talcahuano. Ante este escenario, CAP precisó que los activos que no sean integrados en la operación con Aceros AZA serán destinados a otros proyectos del grupo. Estos incluyen el desarrollo de distritos de innovación, además de iniciativas logístico-portuarias e inmobiliarias, aprovechando los terrenos cuya propiedad ha sido consolidada mayoritariamente por la compañía.
Actualmente, el proceso se mantiene en fase de negociación reservada. Mientras la comunidad y el sector productivo esperan definiciones, la posibilidad de que parte de la planta recupere su operatividad abre una ventana de incertidumbre y esperanza para el golpeado sector industrial del sur de Chile.