La última medición de Panel Ciudadano UDD puso bajo la lupa la primera Cuenta Pública del líder republicano José Antonio Kast. Según el sondeo, que consultó a un universo de 1.600 casos con 1.336 respuestas efectivas, un 37% de la muestra evaluó el discurso de manera positiva, mientras que un 29% le otorgó una calificación negativa.
El estudio profundiza en la recepción ciudadana de los anuncios realizados durante la instancia. Uno de los puntos más destacados es la creación del Registro de Vándalos e Incivilidades, una propuesta que cuenta con el respaldo del 70% de los encuestados. Asimismo, el 72% de las personas se manifestó a favor de reformar el Sistema de Admisión Escolar, buscando priorizar el mérito académico y ampliar la libertad de elección para las familias.
El impacto de las propuestas de Kast en la opinión pública
Al desglosar qué medidas generaron mayor simpatía, el proyecto de construcción de más de 20 mil plazas en cárceles de alta seguridad lidera las preferencias con un 16%. Le siguen de cerca el Registro de Vándalos (15%), la opción de “ninguno” (15%) y el anuncio de un bono de $30 mil por hijo destinado a familias vulnerables (13%).
En cuanto a las premisas ideológicas sostenidas por el mandatario, el apoyo fue contundente en temas de seguridad y orden público:
- Un 91% apoya la frase: “A quien quema, roba o asesina, le debe caer todo el peso de la ley”.
- Un 81% respalda la visión de que “Chile debe volver a ser un país de propietarios, no de arrendatarios”.
- Un 80% concuerda con que “Quienes entraron al país de forma ilegal, tarde o temprano, van a tener que abandonarlo”.
A quien quema, roba o asesina, le debe caer todo el peso de la ley.
Finalmente, el sondeo revela que un 43% de la población mantiene la expectativa de que los servicios públicos, como la salud, pueden presentar una gestión más eficiente, incluso frente a posibles recortes fiscales. Este escenario refleja una ciudadanía que prioriza el orden y la seguridad, situando a estas materias como el eje central de la proyección política actual. ¿Lograrán estos altos niveles de aprobación traducirse en una implementación efectiva de los proyectos anunciados?