Wall Street comenzó junio con una racha histórica, logrando un nuevo triple récord en sus principales indicadores bursátiles. El optimismo en los mercados internacionales estuvo impulsado por los sólidos pronósticos del sector tecnológico, dejando en segundo plano la tensión geopolítica por la paralización de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Al cierre de la sesión de este lunes, el Dow Jones de Industriales escaló un 0,09% hasta los 51.078 puntos. Por su parte, el S&P 500 registró un avance del 0,26% situándose en las 7.599 unidades, mientras que el Nasdaq lideró las subidas con un 0,42%, alcanzando los 27.086 enteros. Esta marca representa la segunda jornada consecutiva de máximos históricos tras haber cerrado mayo con ganancias acumuladas.
La otra cara de la moneda en Santiago
Mientras Nueva York celebraba, la Bolsa de Santiago se descolgó de esta tendencia positiva. El índice IPSA inició el mes con un retroceso del 1,50%, quedando en los 10.626,41 puntos. Este desplome coincide con una jornada marcada por la revelación del cuarto retroceso mensual consecutivo de la actividad económica en Chile durante el mes de abril.
Dentro de los valores destacados, las caídas fueron generalizadas: SQM perdió un 2,30%, Parque Arauco cayó un 2,56% y Latam Airlines sufrió un ajuste negativo del 4,23%. En contraste, Cencosud logró cerrar la jornada con un alza del 2,24%.
El factor tecnológico y el mercado petrolero
El motor detrás de las ganancias en Wall Street fue, nuevamente, la inteligencia artificial. La empresa Nvidia se disparó un 6,25% tras anunciar un nuevo chip para computadores personales, beneficiando a fabricantes como Dell (10,7%) y HP (8,5%). Asimismo, el optimismo creció luego de que Anthropic, la firma detrás de Claude, confirmara que presentó documentación confidencial ante el regulador bursátil para su futura salida a bolsa.
A pesar del auge tecnológico, casi todos los sectores del S&P 500 cerraron en negativo, exceptuando al sector tecnológico (2,5%) y al energético (1,8%). El petróleo de Texas aumentó un 5,49%, llegando a los US$92,16 por barril, presionado por la interrupción de las conversaciones de paz tras la ofensiva israelí en el Líbano, complicando el panorama en el estrecho de Ormuz pese a los esfuerzos diplomáticos mencionados por Donald Trump.
Para los próximos días, la mirada de los inversionistas estará puesta en el informe oficial de empleo en EEUU, programado para el viernes, que será crucial para anticipar el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal. En otros activos, el oro cerró en US$4.512 la onza, el bono a diez años rindió un 4,453%, el euro cotizó a US$1,16 y el bitcoin bajó a US$71.528.