Más de medio centenar de excolaboradores del Ministerio de Vivienda (Minvu) y exintegrantes del Consejo Asesor del Plan de Emergencia Habitacional han salido a defender públicamente los resultados alcanzados durante el periodo 2022-2026. Este grupo de exautoridades regionales y técnicos busca poner en valor el desempeño del gobierno de Gabriel Boric frente a las críticas recientes surgidas tras la publicación del Informe N.º 10 de Déficit Cero.
El documento cuenta con firmas de alto perfil político, destacando al exministro y exsenador socialista Carlos Montes Cisternas, el alcalde de Estación Central Felipe Muñoz, la diputada Emilia Nuyado y el presidente de Acción Humanista, Tomás Hirsch. También se sumaron exdirectores de SERVIU y exseremis de Vivienda, quienes abogan por transformar la crisis habitacional en un desafío país que trascienda los gobiernos de turno.
Balance de viviendas y metas cumplidas
Uno de los puntos centrales del manifiesto es la cifra alcanzada al cierre de febrero de 2026: 262.390 viviendas terminadas a nivel nacional, meta que el Ejecutivo se propuso al inicio de su mandato. El texto subraya la relevancia de haber cambiado el enfoque: «Pasar de ofrecer un subsidio como documento, sin fecha concreta de aplicación, a comprometer la entrega material de viviendas definitivas con plazos programados permitió transmitir certezas a las personas, familias y comités a lo largo del país».
Además de las unidades terminadas, las exautoridades recalcaron que el gobierno saliente dejó 179.000 viviendas en desarrollo. A esta cifra se suman las 36.000 viviendas con proyectos aprobados que fueron asignadas por la administración entrante en abril de 2026, lo que suma un total de 215.000 viviendas en proceso de ejecución para los próximos años.
Críticas a la gestión actual y desafíos
El grupo de firmantes expresó preocupación por el hecho de que el Gobierno actual aún no haya presentado el nuevo Plan de Emergencia Habitacional 2026-2030 ante el Congreso Nacional. Según explican, el análisis del estado habitacional solo ha sido posible gracias a que la administración anterior presentó un plan desafiante y medible mes a mes, un modelo que, a su juicio, permitió coordinar a parlamentarios y resolver nudos críticos.
Respecto a la meta de alcanzar más de 100.000 viviendas anuales propuesta por el nuevo gobierno, los firmantes advirtieron:
es necesario que esto se haga en un marco de acuerdo país, para que dicha cifra se pueda cumplir sin afectar los estándares habitacionales y urbanos ya alcanzados.
Asimismo, recordaron que el presupuesto del Minvu aumentó un 54% en los últimos cuatro años, instando a la administración actual a evitar posturas confrontacionales sobre los periodos previos.
Actualmente, el debate se centra en la capacidad de continuidad que tendrá el financiamiento público frente a las nuevas metas del sector. La interrogante que queda abierta es cómo se articulará un diálogo transversal para que el ambicioso objetivo de producción habitacional no sacrifique la calidad de los estándares ya establecidos durante la gestión de Boric.