Tensiones en el bloque oficialista
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, intentó reducir las tensiones dentro del oficialismo tras la polémica generada por la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. El dirigente aseguró que la controversia, desatada por declaraciones del diputado Agustín Romero, no tuvo como fin «torear a nadie», calificando el episodio como un «par de malas declaraciones».
La molestia en la UDI surgió luego de que Romero emplazara a sus aliados a respaldar el libelo o a enfrentar a su electorado. Ante esto, el gremialismo respondió con dureza: «Como partido siempre hemos actuado con absoluta responsabilidad, convicción y autonomía política, sin someternos jamás a presiones ni amenazas de ningún tipo».
La defensa republicana y la réplica UDI
Durante una conversación en Tele13 Radio este jueves, Squella aclaró que los dichos de Romero fueron una constatación de hechos y no un desafío. Asimismo, admitió que los parlamentarios de su bancada podrían haber socializado la presentación de la acusación con mayor antelación ante las otras bancadas.
Pese a este gesto, la jefa de la bancada de diputados UDI, Flor Weisse, valoró las palabras de Squella como una «relativa disculpa», aunque reiteró que el emplazamiento de Romero fue «absolutamente desafortunado, prepotente e impropio». Weisse enfatizó que el Partido Republicano debe cuidar sus formas, especialmente al buscar acuerdos.
Críticas a la gestión de la coalición
María José Hoffmann, vicepresidenta de la UDI, tildó de «torpeza enorme» haber presentado la acusación sin una conversación previa, señalando que esto expone la fragilidad de la coalición. «Las explicaciones del senador Squella son gratas, pero tenemos que ir mejorando la forma de relacionarnos», sostuvo.
En la misma línea, el diputado Eduardo Cretton llamó al Partido Republicano a entender que, como parte del oficialismo, deben actuar con mayor responsabilidad y coordinación. Por su parte, desde Renovación Nacional, la senadora Andrea Balladares buscó cerrar la polémica, instando al sector a concentrarse en proyectos de reactivación económica y reconstrucción, evitando así tensionar aún más el ambiente político.