En una jornada marcada por la preocupación regional ante la inseguridad, el presidente José Antonio Kast encabezó este jueves una reunión de alto nivel en la Cancillería chilena. El encuentro, que tuvo lugar en el Salón O’Higgins, buscó articular una respuesta conjunta contra el avance de las bandas delictuales que afectan a diversos países del cono sur.
La instancia contó con la presencia de delegaciones de Argentina, Perú, Ecuador y Bolivia, integradas por cancilleres y ministros de Seguridad e Interior. El objetivo principal fue establecer iniciativas de cooperación concreta para frenar el impacto delictivo que ha afectado gravemente la convivencia en los barrios.
El mensaje del mandatario frente a la crisis
Durante su intervención, el jefe de Estado fue enfático al describir la urgencia de la situación, sosteniendo que la inacción no es una opción para los gobiernos presentes.
«Nos cansamos de ver cómo el crimen organizado mata a nuestros jóvenes. Nosotros nos cansamos, estos cinco países se cansaron de mirar cómo el crimen organizado va matando a nuestros jóvenes, va sometiendo nuestros barrios»
, afirmó Kast.
El mandatario también vinculó la problemática de seguridad con los derechos fundamentales de la población. Según el presidente, el avance de estas organizaciones ilícitas constituye una violación directa a los derechos humanos de los compatriotas, subrayando que la libertad y la vida deben ser protegidas con decisión y fuerza por parte de los Estados.
Acuerdos y participación ministerial
El encuentro concluyó con el compromiso de los cinco países participantes de avanzar en cinco áreas críticas definidas como prioritarias. Para materializar este acuerdo, por parte de Chile, el equipo técnico incluyó al Ministerio de Seguridad Pública, la PDI, Carabineros, Aduanas, Migraciones, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y el Servicio de Impuestos Internos (SII).
La representación internacional fue de alto nivel: por Argentina asistieron el canciller Pablo Quirno y la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva; por Bolivia, el canciller Fernando Aramayo; por Ecuador, la canciller Gabriela Sommerfeld y el viceministro Jorge Rivadeneira; y por Perú, el canciller Carlos Pareja junto al ministro del Interior José Zapata.
Tras este primer paso de coordinación, el desafío para el gobierno es trasladar estos acuerdos diplomáticos a resultados operativos tangibles. La pregunta que queda abierta es qué tan rápido podrá esta alianza regional desarticular las bandas que operan transfronterizamente y devolver la tranquilidad a los ciudadanos.