La tensión diplomática escala en Europa. El Gobierno de Finlandia convocó este miércoles al embajador de Rusia en Helsinki, Pavel Kuznetsov, como respuesta directa a las denominadas “amenazas ilegales” emitidas por el Kremlin contra civiles ucranianos y personal diplomático extranjero en Kiev.
Esta acción diplomática no es aislada. Finlandia se ha sumado a un bloque de rechazo que ya integran Francia, España, Polonia, Alemania, Países Bajos y Bélgica, además de la propia Unión Europea. El Ministerio de Exteriores finlandés fue tajante en su postura:
“Rusia no dictará la presencia de Europa en Ucrania”
, señalaron a través de sus canales oficiales.
Rechazo a la intimidación diplomática
La cancillería finlandesa condenó enérgicamente no solo los brutales ataques contra la población civil, sino también la campaña de intimidación que busca obligar a los diplomáticos europeos a abandonar suelo ucraniano. En paralelo, Rumanía también convocó al embajador ruso en Bucarest, Vladimir Lipaev, para protestar ante lo que calificaron como una “escalada grave e irresponsable”.
Las autoridades rumanas fueron enfáticas en que las advertencias rusas, de concretarse, constituirían un crimen de guerra bajo el Derecho internacional.
“Ningún comunicado ni publicación en redes sociales suspende las obligaciones legales de la Federación de Rusia. No nos dejaremos intimidar. Mantenemos nuestra presencia diplomática en Ucrania y en Kiev”
, declararon desde el Gobierno rumano.
El origen de la crisis en Kiev
¿Qué motivó esta nueva escalada? El Ministerio de Exteriores ruso instó a ciudadanos extranjeros y organizaciones internacionales a evacuar Kiev tras una oleada de ataques sobre la capital. Estas acciones fueron justificadas por el Kremlin como una represalia por el ataque ucraniano que dejó más de 20 muertos en una residencia de estudiantes, situada en una zona de Lugansk ocupada por fuerzas rusas.
Las advertencias del gobierno liderado por Vladimir Putin incluyeron recomendaciones a los residentes de la capital ucraniana para evitar zonas cercanas a infraestructuras administrativas y militares del ejecutivo de Volodimir Zelenski. Por ahora, el pulso diplomático se mantiene en máxima tensión, mientras los países europeos reafirman que Ucrania posee un derecho inalienable a la soberanía y la seguridad, dejando en el aire la pregunta de hasta dónde llegará la presión de Moscú sobre las embajadas occidentales.