El legado de un viajero inolvidable
El pasado 23 de mayo se cumplieron dos años desde la partida de Claudio Iturra, el reconocido comunicador y rostro de Canal 13 que falleció a los 43 años debido a un infarto repentino mientras se encontraba en casa de su madre. La fecha marcó un hito de reflexión para el mundo de la televisión y las comunicaciones, donde el conductor de espacios como Maravillas del Mundo y La ruta de la Patagonia dejó una huella profunda.
El proceso de duelo de la familia Iturra
En este segundo aniversario, su hermana, Macarena Iturra, rompió el silencio sobre lo que ha significado este complejo camino. «Los duelos se llevan de distinta manera para cada uno. Por mi parte, trato de estar presente para mi mamá en lo que necesite», relató en una entrevista con Las Últimas Noticias. Macarena enfatizó que su apoyo familiar se extiende a la gestión de Masai Travel, la agencia de viajes que fue el proyecto de vida de Claudio y que hoy buscan mantener vigente como su principal legado, considerando que el periodista no tuvo hijos.
Un adiós en Catapilco
La familia decidió conmemorar la fecha de forma íntima. Macarena detalló que viajaron hasta Catapilco, en la comuna de Zapallar, donde poseen una residencia. Allí, realizaron un emotivo acto simbólico: plantaron un árbol en su memoria y esparcieron parte de sus cenizas. «Mi hermano está presente en todos los hogares de la familia. Tenemos fotos de él por todos lados y hay un rincón donde ponemos flores y velas todas las semanas», explicó.
«Tengo una huella muy profunda en mi corazón en la que está él, es la mayor pena que he tenido en mi vida, pero al mismo tiempo siento que mi amor hacia él es eterno», confesó Macarena.
Historias inolvidables con sus sobrinos
El impacto de la partida de Claudio también ha sido duro para sus sobrinos. Macarena recordó con nostalgia cómo el comunicador solía consentirlos cada vez que regresaba a Chile. «Lo primero que hacía era venir a ver a los niños y los llevaba a comer, al karting o a hacer cosas medias locas. Cuando eran chicos, los llevaba a la juguetería y cada uno podía elegir lo que quisiera, sin límites», recordó. Para ella, ese espíritu lúdico era parte esencial de su hermano, quien también era «un niño» al compartir con ellos, dejando recuerdos imborrables que hoy sirven para mantener vivo su cariño en el núcleo familiar.