La filtración de supuestos audios íntimos del presidente de Argentina, Javier Milei, ha provocado un intenso revuelo político y judicial en el país trasandino. La situación escaló luego de que el periodista Santiago Cúneo interpusiera una denuncia formal, argumentando que el acceso y difusión de este material representa un eventual riesgo para la seguridad del jefe de Estado.
Según información reportada por el medio argentino Perfil, el caso ya fue radicado en el juzgado encabezado por el magistrado Ariel Lijo. El objetivo de la justicia es determinar el origen de los archivos viralizados en redes sociales y emitidos en el programa “1+1=3”, evaluando si el carácter de estas grabaciones constituye un ilícito penal.
¿Qué revelan los audios y por qué preocupan a la seguridad?
La denuncia presentada ante el tribunal no solo se enfoca en el daño a la intimidad del mandatario, sino que advierte sobre la posible exposición de información sensible relacionada con los protocolos de seguridad. Uno de los segmentos más polémicos incluye consultas realizadas por Rosemary “Oscurita” Maturana, asesora de imagen cercana a Milei, respecto a los movimientos, traslados y esquemas de resguardo presidencial durante los viajes del mandatario al extranjero.
Maturana, quien ha mantenido un perfil activo dentro del entorno libertario desde la etapa de campaña, vuelve a estar en el centro de la escena. Históricamente, se le ha reconocido por su rol en la creación de la estética y la propuesta comunicacional de Javier Milei, incluyendo la construcción de su imagen pública de corte “rockero”.
Denuncias de espionaje y respuesta oficialista
Más allá del contenido de carácter sexual y el lenguaje explícito que caracteriza a los audios filtrados, la investigación judicial busca esclarecer si existió una vulneración de comunicaciones protegidas. Existe una sospecha latente sobre si terceros vinculados a servicios de inteligencia lograron acceder a datos críticos antes de que el material fuera publicado masivamente.
Ante este escenario, el asesor presidencial Santiago Caputo utilizó la red social X para deslizar que se trata de una operación coordinada para dañar al Gobierno. El estratega oficialista respaldó sus dichos reflotando una publicación previa, en la que advertía sobre maniobras destinadas a generar un desgaste sistemático contra la administración libertaria.
Actualmente, desde el entorno más cercano al presidente mantienen un hermetismo absoluto sobre el caso. Mientras la investigación avanza en tribunales, el conflicto refuerza la tesis oficial de una campaña de desprestigio en un momento marcado por tensiones políticas internas y externas. Queda por ver si la justicia determinará la existencia de una red de espionaje o si los alcances del caso se limitarán al ámbito de la exposición mediática y privada.