En una maniobra que marca un nuevo hito en la política exterior de Washington, la Armada de Estados Unidos ha formalizado el despliegue del portaaviones nuclear USS Nimitz en aguas del Caribe. Este movimiento estratégico ocurre en un contexto de alta tensión, coincidiendo con reportes sobre una eventual acusación judicial por parte de las autoridades estadounidenses contra Raúl Castro, bajo cargos relacionados con delitos de asesinato.
El Comando Sur de Estados Unidos, responsable de las operaciones en Latinoamérica —con excepción de México—, confirmó la llegada mediante un mensaje en la red social X. El mensaje oficial no escatimó en detalles sobre el poder de fuego desplazado en la región:
¡Bienvenidos al Caribe, Grupo de Ataque de Portaaviones Nimitz! El portaaviones USS Nimitz, el Ala Aérea Embarcada, el USS Gridley y el USNS Patuxent (T-AO 201) constituyen la máxima expresión de alistamiento y presencia, de un alcance y letalidad inigualables, y de ventaja estratégica.
Antecedentes y capacidad operativa del grupo de combate
Este despliegue no es un hecho aislado en la estrategia regional de Washington. A finales del año pasado, el gobierno estadounidense envió al USS Gerald Ford al Caribe. Aquella embarcación desempeñó un rol logístico clave en el operativo que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero, antes de ser reubicado en Medio Oriente para las operaciones contra Irán.
El historial reciente del USS Nimitz es igualmente activo. A mediados de 2025, el navío respaldó durante cuatro meses la operación Martillo de Medianoche, intervención en la que Estados Unidos e Israel bombardearon instalaciones estratégicas del programa nuclear iraní. Posteriormente, la flota participó en ataques tácticos contra células del Estado Islámico en la costa somalí.
Ruta sudamericana y ejercicios multinacionales
Tras concluir sus operaciones en diciembre en la costa oeste de Estados Unidos, el portaaviones inició una navegación hacia el sur con el objetivo inicial de cruzar el estrecho de Magallanes y finalizar su tránsito en Norfolk, su puerto base en la costa este estadounidense. Durante este trayecto, el grupo de ataque realizó ejercicios conjuntos de interoperabilidad con fuerzas navales de México, Guatemala, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil.
Mientras la presencia del USS Nimitz en el Caribe se consolida como un mensaje de fuerza, la comunidad internacional observa expectante cómo evolucionan las tensiones con La Habana y el impacto que este despliegue tendrá en la estabilidad geopolítica del hemisferio durante los próximos meses.