Claudio Videla, el recordado exdelantero que supo brillar en el fútbol chileno defendiendo la camiseta de O’Higgins de Rancagua, hoy vive una realidad alejada de los estadios. Aquel atacante que se ganó el apodo de «Videgol» y que fue figura indiscutible en la Primera B durante las temporadas 2003 y 2004, ha cambiado los botines por las herramientas de trabajo.
El debut ante la U y su ascenso
La carrera de Videla tuvo un inicio marcado por la intensidad. El 26 de mayo de 2001, en el estadio El Teniente, el joven delantero debutó profesionalmente ante la Universidad de Chile. Aunque el encuentro terminó con una dura derrota por 5-1 para los locales, el joven jugador logró marcar el único gol para el cuadro celeste, un momento que recuerda como «vivir un sueño» al debutar con juveniles ante un rival de peso.
La vida tras el retiro: Un giro al mercado automotriz
Casi dos décadas después de su irrupción, Claudio Videla conversó con Redgol para profundizar sobre su presente laboral en Lo Miranda, Rancagua. El exfutbolista gestiona actualmente un taller de pintura y desabolladura automotriz desde su propia casa, un proyecto que inició en 2021 junto a su padre, Jorge Videla, quien lamentablemente falleció hace un año.
«Estuve con él los últimos años, uno de mis deseos de hacer el taller era estar con él», confesó el exgoleador.
Sobre su crecimiento en el rubro, detalló que comenzó con servicios de pulido y lavado de tapices, para luego invertir en un compresor y tecnificar el taller. Reconoce que, como todo trabajador independiente, el camino tiene semanas buenas y otras difíciles, lejos de las comodidades que ofrece el entorno del fútbol profesional.
Una reflexión sobre la «burbuja» del fútbol
Videla no evitó analizar la cruda diferencia entre el deporte y la vida común. «El fútbol es muy cochino, muy sucio. Estás en una burbuja, tienes contactos para todo, pero dejas de jugar y te das cuenta que hay muchas cosas que no sabes hacer», reflexionó. Asegura que, mientras eres jugador, las puertas se abren fácilmente, pero al retirarse «llega el mundo real y tienes que moverte». Hoy, el exdeportista se mantiene presente en el recuerdo de los hinchas que, al verlo en su taller, le mencionan que lo vieron jugar, confirmándole que el tiempo no ha pasado en vano.