El nombre de Germán Andrés Naranjo Maldini ha captado la atención pública tras ser detenido recientemente en Brasil. El empresario chileno fue arrestado en el aeropuerto de Sao Paulo luego de protagonizar un violento episodio de injuria racial, donde lanzó diversos insultos contra policías y trabajadores aeroportuarios, hechos que quedaron registrados en videos difundidos ampliamente por medios brasileños.
Más allá de este incidente internacional, una investigación de Mega Investiga reveló que esta no es la primera vez que el ejecutivo enfrenta problemas legales. El sujeto cuenta con un historial de conductas agresivas y polémicas que han requerido la intervención de la justicia chilena en años anteriores.
La querella por soborno en el Registro Civil
Uno de los casos más graves que enfrenta Naranjo Maldini se tramita actualmente en el 4.° Juzgado de Garantía de Santiago. Se trata de una querella interpuesta por el Servicio de Registro Civil e Identificación por el delito de cohecho activo o soborno a funcionario público, ocurrido el 4 de febrero de 2025 en la oficina de Lo Barnechea.
Según la acción legal, el empresario asistió junto a su esposa para retirar el pasaporte de su hijo y, tras no obtener el documento de forma inmediata, abordó a una funcionaria de manera prepotente. Ante la negativa de atención preferencial, el imputado habría intentado sobornarla:
¿A quién hay que pagarle? Hace 3 años le pagué a Mario Patiño para agilizar el trámite. Tome esto y me hace el pasaporte rápido.
El documento judicial detalla que el hombre exhibió un fajo de billetes de $10 mil mientras gritaba en el recinto. El Registro Civil calificó este actuar como una vulneración a la legalidad institucional que atenta contra la fe pública y el correcto funcionamiento del Estado de Derecho.
Antecedentes: La falsa amenaza de bomba en 2013
El historial del empresario incluye otro episodio de alta complejidad ocurrido el 29 de agosto de 2013 en el Hotel W de Las Condes. En esa ocasión, tras solicitar un cambio de habitación, Naranjo Maldini le indicó a un botones que debía regresar a la pieza porque “se le había quedado una bomba para matar a todos los musulmanes”.
Esta situación provocó la activación de los protocolos de seguridad del hotel y la llegada del GOPE de Carabineros. Pese al despliegue policial, no se encontraron explosivos. En aquel momento, la Fiscalía Oriente decidió no perseverar en la causa, argumentando que no se trataba de una amenaza seria o verosímil y que no existía un delito configurado según la ley.
Actualmente, mientras el proceso judicial por el intento de soborno sigue su curso en Santiago, la situación de Naranjo Maldini en Brasil mantiene expectante a la opinión pública sobre las consecuencias legales que enfrentará tras sus ataques racistas en el extranjero.