Crisis institucional y resultados adversos
La situación de Deportes Temuco Femenino en el Campeonato Nacional es crítica. El equipo marcha penúltimo en la tabla con apenas 4 puntos, tras acumular una racha negativa de cuatro derrotas consecutivas. La última caída, por 3-0 ante Universidad de Concepción en la fecha 7, dejó en evidencia no solo problemas futbolísticos, sino también una profunda crisis logística y administrativa que afecta al plantel profesional.
El misterio de Esteban Valencia
Uno de los puntos que genera mayor desconcierto al interior del club es la ausencia recurrente del entrenador Esteban Valencia. El técnico se ha perdido tres duelos en condición de visitante esta temporada: contra Iquique, Colo-Colo y UdeC. Según fuentes internas, el DT argumenta «temas personales» para faltar los días domingo, aunque el club ha mantenido un hermetismo total ante las consultas.
Las versiones sobre los motivos de sus ausencias son diversas. El periodista Francisco Hermosilla ha señalado que Valencia estaría desempeñando «labores religiosas en un templo de la ciudad», lo cual le impediría asistir a los partidos. Una fuente cercana al equipo confesó que existe malestar, no solo por la ausencia en sí, sino por la falta de comunicación, ya que muchas veces el cuerpo técnico avisa a última hora.
Condiciones precarias para las jugadoras
Además de la incertidumbre en la banca, las futbolistas enfrentan condiciones de trabajo que distan de ser profesionales. Para el choque contra las penquistas, el plantel fue citado a las 05:00 de la mañana para iniciar un viaje en bus de cuatro horas. Una vez llegadas al destino, cerca de las 09:30, recibieron una colación descrita como «pan con queso y jamón y un yogur, como esas que le dan a los niños en el colegio», antes de saltar a la cancha.
La infraestructura en el Complejo Deportivo M11, lugar donde entrenan, también es deficiente. Según integrantes del plantel, las instalaciones no cumplen con lo básico:
«Alcanzan a bañarse cuatro jugadoras. Son cuatro duchas y el termo es tan chiquitito que no alcanza el agua»
. Esta situación ha generado frustración en las jugadoras, quienes exigen que se le dé el valor que merece un equipo de primera división. «No se justifica si este es un trabajo profesional. Como plantel hemos tratado de conversar el tema, pero no sabemos qué va a pasar», concluyeron desde el interior del camarín.