Un jurado en Chicago resolvió esta semana una demanda judicial de alto impacto, condenando al fabricante Boeing a pagar una indemnización de 49,5 millones de dólares a la familia de Samya Stumo. La joven, de solo 24 años, fue una de las 157 víctimas fatales que dejó el accidente del vuelo de Ethiopian Airlines ocurrido en marzo de 2019.
El proceso judicial, que inició el pasado lunes, concluyó tras una breve deliberación de aproximadamente dos horas. Según los documentos oficiales, el jurado determinó que la cifra mencionada representa el monto total de los daños sufridos por la familia de la víctima, quien al momento de su muerte se dirigía a Kenia para cumplir con su primera misión humanitaria junto a la ONG ThinkWell.
El contexto de la tragedia del Boeing 737 MAX
El accidente de Ethiopian Airlines ocurrió apenas cuatro meses y medio después de otro siniestro fatal que involucró a un avión de Lion Air en Indonesia. Estos dos desastres aéreos, que involucraron al polémico modelo Boeing 737 MAX, resultaron en un total de 346 personas fallecidas, dejando una marca imborrable en la industria aeronáutica mundial.
A diferencia de otras familias de víctimas que lograron alcanzar acuerdos económicos con la empresa antes de llegar a la instancia judicial, la familia de Samya Stumo decidió seguir adelante con el juicio tras no concretar una negociación previa. Ante el veredicto, la compañía aeronáutica emitió una declaración pública sobre lo ocurrido:
Lamentamos profundamente la pérdida de los familiares de quienes iban a bordo del vuelo 610 de Lion Air y del vuelo 302 de Ethiopian Airlines.
El trabajo de Stumo en ThinkWell estaba enfocado en mejorar el acceso a servicios de salud pública en regiones clave de África y Asia. La aeronave se precipitó a tierra poco después de despegar desde el aeropuerto de Adís Abeba, sin dejar sobrevivientes.
¿Qué sigue para las demandas pendientes contra el gigante aeronáutico tras este fallo? Si bien esta indemnización marca un precedente importante para los litigios civiles derivados de estos siniestros, el impacto reputacional y financiero para Boeing continúa bajo el escrutinio de los tribunales estadounidenses, mientras el sector mantiene la vigilancia sobre la seguridad de estos modelos en vuelos comerciales internacionales.