Se cumplen dos años desde que se perdió el rastro de María Ercira Contreras. La adulta mayor fue vista por última vez el 12 de mayo de 2024 al interior del Fundo Las Tórtolas en Limache, lugar donde un reciente y tardío hallazgo de sangre humana ha vuelto a encender las alarmas sobre la calidad de la investigación inicial.
La evidencia biológica fue detectada recién a casi dos años de la desaparición en la vivienda del cuidador del predio, ubicada a una distancia superior a los 160 metros del restaurante donde la familia compartía un almuerzo. Este descubrimiento ha profundizado el malestar de los cercanos a Contreras.
Críticas a la investigación y el rol de las policías
Carla Hernández, nieta de la mujer desaparecida, sostiene que el problema central no radica únicamente en las primeras diligencias, sino en cómo se gestionó el caso desde el primer día. Según su relato, el recinto contaba con cámaras de seguridad, testigos y las condiciones necesarias para realizar un levantamiento inmediato de antecedentes, acciones que no se habrían ejecutado correctamente.
Solicitamos múltiples diligencias desde el comienzo y nos ignoraron completamente. Hubo un sesgo investigativo de que ella se había caído del canal y que no había intervención de terceras personas, siendo que, a mi juicio, hay más elementos para pensar que sí hubo intervención.
Hernández además puntualizó un detalle técnico preocupante sobre el hallazgo: “Se pudo determinar que efectivamente es sangre humana, pero no se puede determinar la huella genética”.
Manifestaciones y exigencia de celeridad
Ante la falta de respuestas claras, Carla Ahumada, vocera de la Coordinadora Ocho de Marzo, anunció una movilización para este martes en Limache con el fin de respaldar a la familia. “Nos parece inaceptable que, pese a los antecedentes que han aparecido, la familia siga enfrentando la incertidumbre y revictimización”, declaró la dirigenta.
Ahumada añadió que es urgente que las instituciones aseguren una “celeridad investigativa real” y una coordinación efectiva para evitar que el caso se diluya. “María Ercira no puede sumarse a la larga lista de mujeres cuya desaparición queda atrapada entre la burocracia”, sentenció.
A dos años del inicio de este proceso, la familia de María Ercira Contreras insiste en que el caso sigue teniendo diligencias pendientes y aristas que deben aclararse con urgencia. El foco de la defensa ahora es que se agoten todas las líneas investigativas y que el Ministerio Público no descarte la participación de terceros, a pesar del tiempo transcurrido desde el inicio de esta búsqueda que mantiene en vilo a la comunidad de Limache.