Ante la urgencia de diversificar sus ingresos tras el declive del gas natural, Bolivia ha puesto en marcha un ambicioso plan para atraer inversión extranjera al sector minero. El objetivo es claro: competir directamente con los gigantes regionales Chile y Perú, ofreciendo un nuevo régimen de incentivos que incluye estabilidad tributaria por 20 años y la eliminación de cargas impositivas adicionales.
Reforma para atraer nuevos capitales
El ministro de Minería, Marco Antonio Calderón de la Barca, confirmó a EFE que se está redactando un nuevo proyecto de ley para reemplazar la actual normativa de 2014, impulsada por la administración de Evo Morales. Según el secretario de Estado, dicha ley no logró captar emprendimientos significativos. La nueva propuesta busca cambiar el panorama eliminando la alícuota adicional sobre las utilidades de las empresas, un gravamen del 12,5% que afecta a las ganancias extraordinarias en periodos de precios altos.
No obstante, el ministro precisó que se mantendrá el Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) del 25%, además del pago de regalías del 5% para compensar a las regiones productoras. Según Calderón de la Barca, la dependencia minera es creciente: mientras que al inicio de su gestión el sector representaba el 55% de las exportaciones, los registros de enero y febrero muestran que esa cifra trepó al 78,8%.
El potencial minero boliviano
Las autoridades ven en la diversidad geológica del país un activo estratégico. Bolivia no solo explota estaño, oro, plomo, plata y zinc, sino que busca capitalizar el interés global por el litio y las tierras raras, destacando el yacimiento ‘Cerro Manomó’ en Santa Cruz. El presidente Rodrigo Paz ha cuestionado duramente el desempeño actual, señalando que mientras Bolivia registra operaciones anuales por US$6.000 millones, Perú alcanza los US$50.000 millones y Chile los US$65.000 millones.
"Bolivia fue, es y será minera. Entonces, estamos retornando precisamente a un espacio en el cual la minería está jugando un rol muy importante", afirmó el ministro Calderón de la Barca.
Los datos oficiales respaldan el optimismo gubernamental: en el primer trimestre del año, las exportaciones mineras sumaron US$2.631 millones, lo que representa un alza del 163% frente a los US$1.000 millones obtenidos en el mismo periodo de 2025. Actualmente, el 70% de los ingresos del sector se destina a cubrir costos de operación, incluyendo salarios, energía e insumos.
¿Qué sigue para la minería en Bolivia?
Para definir la hoja de ruta de esta transformación, el Gobierno ha convocado a una Cumbre de Minería que se celebrará entre el 18 y el 20 de mayo. La meta es sistematizar la propuesta para presentarla ante el Legislativo a finales de julio. Con este impulso, las autoridades esperan dar un salto definitivo en seguridad jurídica, buscando que la minería deje de ser un sector cuestionado y se consolide como el motor principal de la economía nacional.