El suspenso y el miedo se toman el Centro de Extensión de la Carrera de Teatro UDEC (Edmundo Larenas 36) con el regreso de Dolores. Esta obra, escrita y dirigida por el dramaturgo e investigador Javier Ibarra, vuelve a escena para explorar las fracturas de la vida familiar, la incomunicación y las violencias ocultas en los espacios íntimos.
El montaje, estrenado originalmente en 2007, es una producción que pone el foco en las vulnerabilidades de la adolescencia. Según su director, la pieza busca incomodar los relatos idealizados sobre la infancia y la protección, transformando lo cotidiano en algo amenazante.
Un lenguaje escénico marcado por el suspenso
Para Javier Ibarra, quien también encabeza la compañía nacional Teatro del Terror, este remontaje representa un viaje hacia su trayectoria en la escritura escénica. Su objetivo es consolidar el terror como una forma de pensamiento crítico y sensible en el teatro nacional, más allá de ser solo un género.
La obra incomoda ciertos relatos idealizados sobre la familia, la infancia, la protección y la normalidad doméstica. Me interesa pensar que el terror aparece justamente cuando aquello que debía ser familiar, seguro o reconocible se vuelve extraño, amenazante o ilegible.
El autor confiesa que su búsqueda estética se nutre de una constelación de referentes fundamentales. Entre ellos destacan figuras como Edgar Allan Poe, cineastas como Alfred Hitchcock —citando el caso de Psicosis— y el legado de Stanley Kubrick, quienes nutren el imaginario de la obra.
Detalles de la cartelera y elenco
La propuesta llegará a las tablas penquistas desde el 13 al 23 de mayo. Las funciones se realizarán de miércoles a sábado a las 20:00 horas. Como parte de su política de acceso, la entrada operará bajo la modalidad de “Paga lo que puedas”.
El elenco combina la experiencia con la formación académica, integrando a los actores Francisca Díaz y Sebastián Chandía junto a los estudiantes de la carrera de teatro de la Universidad de Concepción, Amanda Chacón, Tomás Gutiérrez y Rafaela Ganter.
El equipo creativo encargado de dar forma a este mundo escénico se completa con Annette Castro en diseño de vestuario, Paula Acuña en escenografía, Javier Ibarra en iluminación y universo sonoro, Paulo Lagos como jefe técnico y Matías Pérez a cargo del diseño gráfico. El público de la región tiene ahora una oportunidad para enfrentarse a estos dilemas sobre la ruptura de vínculos y la falta de sostén emocional en los adultos.