El FC Barcelona se proclamó nuevamente campeón de LaLiga EA Sports tras imponerse por 2-0 ante el Real Madrid. Este resultado, ocurrido en el marco de la jornada 35, permitió al equipo dirigido por Hansi Flick celebrar el título frente a su archirrival en un eufórico Spotify Camp Nou.
Un dominio blaugrana desde el inicio
Desde el pitazo inicial del colegiado Hernández Hernández, la intención del conjunto local fue clara. Pese a la presión sobre el equipo blanco por evitar el festejo ajeno, el Barça tomó el control absoluto y para el minuto 18 ya sentenciaba el marcador con dos goles de ventaja. Este triunfo le otorga al club catalán una ventaja de 14 puntos en la tabla, consolidando una temporada marcada por la resiliencia ante las lesiones.
El marcador se abrió mediante una ejecución brillante de Marcus Rashford. Tras una falta provocada por Ferran Torres, el inglés sorprendió con un derechazo potente que superó a Thibaut Courtois por la escuadra. Nueve minutos más tarde, Dani Olmo asistió con un gesto técnico de espuela a Ferran Torres, quien definió con precisión ante el guardameta belga para poner el 2-0 definitivo.
El desempeño de las figuras y el ambiente en el estadio
Aunque el Real Madrid intentó reaccionar, se encontró con una defensa sólida encabezada por Joan Garcia y acciones salvadoras como la de Eric Garcia. Courtois, quien retornaba de una lesión, evitó una goleada mayor realizando intervenciones clave ante remates de Rashford, Ferran Torres y Raphinha. Por su parte, Vinícius Jr. tuvo las oportunidades más claras para los visitantes, pero no logró concretar.
La grada fue una fiesta constante. Entre los cánticos de ‘Campeones, campeones’ y las alusiones humorísticas al incidente entre Fede Valverde y Aurelien Tchouaméni, la afición culé celebró la segunda Liga consecutiva bajo el mando del técnico alemán. Durante la segunda parte, la entrada de jugadores como Frenkie de Jong, Raphinha y Lewandowski permitió al Barça mantener el dominio y perdonar el tercero en diversas ocasiones.
Con este alirón, el Barcelona reafirma su supremacía en el campeonato doméstico, demostrando un nivel competitivo que le permitió sobreponerse a las adversidades de la temporada. Tras el pitido final, el plantel se volcó a abrazar a Hansi Flick, cerrando una jornada histórica que confirma el buen momento del proyecto culé de cara a los desafíos futuros.