La participación de Gonzalo Fierro en el Mundial de Sudáfrica 2010 estuvo marcada por una gestión inesperada de un ícono del fútbol mundial. El exjugador de Colo Colo confesó en el programa En La Lupa de Redgol que su presencia en la cita planetaria dependió de la influencia de Ronaldinho Gaúcho, su compañero en el Flamengo de Brasil por aquel entonces.
El ultimátum de Marcelo Bielsa
El camino de Fierro hacia el certamen fue complejo. Según relató el propio exfutbolista, Marcelo Bielsa lo contactó previo al torneo con una instrucción clara: debía sumar minutos en su club para ser considerado. «Usted no está jugando mucho en Flamengo y necesito que los jugadores lleguen al 100% al Mundial. Usted está en la nómina, pero debe empezar a jugar», le sentenció el estratega argentino.
La situación de Fierro era desesperada, ya que no era citado regularmente en Brasil. «Llego a Flamengo a entrenarme motivado, pero no jugaba, no me citaban. Entonces estaba desesperado, no hallaba qué hacer», recordó sobre aquellos días de incertidumbre en los que Bielsa insistía con la misma advertencia: «si no juega, no voy a poder llevarlo».
La intervención clave de Ronaldinho
Bielsa tenía previsto citar a Fierro tres semanas antes del inicio del Mundial para realizar una puesta a punto física intensiva. Sin embargo, el principal obstáculo era que el campeonato brasileño no se detenía y el técnico del Flamengo, Vanderlei Luxemburgo, se negaba a liberarlo por la carga de partidos de mitad y fin de semana.
Ante la negativa de Luxemburgo, el «Joven Pistolero» recurrió a su compañero de equipo, el astro brasileño Ronaldinho. «Había un compañero en Flamengo que ganó el Mundial y la Champions League, que le decían Ronaldinho. Hablé con él y le dije que me ayudara con esto», explicó. Fierro le planteó que esta era la oportunidad de su vida, argumentando que quizás Chile no tendría otra chance de clasificar a un torneo de esta envergadura.
El impacto de Ronaldinho fue inmediato. Tras escuchar al chileno, el campeón mundial conversó directamente con Luxemburgo. «Fue a hablar con Vanderlei y luego me dijo: ‘prepárate, que mañana te vas a ir’. Luego conversé con Luxemburgo y me liberaron», relató. Gracias a esta gestión y a la exigencia de Bielsa, Fierro pudo trabajar tres semanas bajo el mando del argentino y cumplir su sueño de representar al país en Sudáfrica.